El cuadro titulado “La Revolución”, del pintor Fabián Cháirez, provocó el rechazo de la familia de Emiliano Zapata por utilizar la figura del caudillo para resignificar el machismo y visibilizar la diversidad sexual. Sin embargo, existen evidencias históricas de que Zapata era bisexual.

Samuel Brunk, profesor de historia de la Universidad de Texas en El Paso, es autor varias obras sobre la vida de Zapata; entre ellas, La trayectoria póstuma de Emiliano Zapata y  Emiliano Zapata: Revolution and Betrayal in Mexico.

-Publicidad-

En sus textos, Brunk realiza un perfil psicológico de “El Caudillo del Sur”, y determina que Zapata era bisexual.

TE PUEDE INTERESAR: Campesinos golpearon a activistas LGBT por pintura de Zapata en tacones

Yerno de Porfirio, entre los amoríos de Zapata

Si bien “El Caudillo del Sur” era conocido por sus amoríos con mujeres, existen evidencias de que también mantuvo relaciones con hombres.

El historiador de la Universidad Iberoamericana, Pedro Luna Paiz, dijo en su momento que Zapata tuvo una relación con Ignacio de la Torre y Mier; yerno del dictador Porfirio Díaz.

En un libro sobre las memorias de Amada Díaz, hija de “Don Porfirio”, el escritor Ricardo Orozco asegura que la hija del dictador dejó constancia de la relación entre ambos personajes. Zapata e Ignacio de la Torre se habrían conocido en una hacienda, y éste último contrató al caudillo para cuidar sus caballos.

El militar que Zapata salvó

Por otro lado, Brunk también cita entre los amores de Zapata a Manuel Palafox. Se trata, según el autor, de un militar abiertamente homosexual que estuvo a punto de ser fusilado por mostrarse “afeminado”. Sin embargo, Zapata lo salvó del fusilamiento y lo convirtió en su mano derecha.

De acuerdo con los autores citados, la actitud machista de Zapata podría ser resultado de un intento por ocultar su bisexualidad.

El significado de “La Revolución”

El cuadro titulado “La Revolución”, del pintor Fabián Cháirez, forma parte de la exposición Zapata después de Zapata, que se presenta en el Palacio de Bellas Artes. Muestra al “Caudillo del Sur” con un sombrero rosa; un cuerpo feminizado; usando tacones y montando un caballo con el pene erecto.

En el cuadro, el autor intentó “resignificar un icono del machismo mexicano para visibilizar la diversidad sexual, particularmente cuerpos homosexuales, morenos, afeminados y de clase popular que no encajan dentro de la norma. [El cuadro] vincula el legado zapatista con las luchas de la población LGBT+. Reivindicando la feminidad como una actitud revolucionaria en medio de una sociedad homofóbica y misógina en pleno siglo XXI”.

Sobre la obra, el nieto de Emiliano Zapata, Jorge Zapata, aseguró que la imagen es “denigrante”; pues su abuelo no era “un pinche maricón”.

La pregunta es: ¿Por qué considerar como denigrante la homosexualidad? ¿No habla eso de una postura intolerante?