En las enseñanzas que nos va dejando la geopolítica como ciencia (pensando ante todo desde el posicionamiento de la teorización clásica), la lucha de los intereses nacionales, es un asunto de vital introspección, para las acciones, que un Estado debe de llevar a cabo de forma permanente.  En esta semana la lucha por darle certidumbre al presupuesto con el que concluya este año los EEUU, ha sido de fundamental para la presidencia de Joseph Biden.

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la lucha por el presupuesto, desde el partido demócrata y el propio republicano, permiten considerar el profundo proceso de cambio generacional, por un lado y por el otro, de la necesidad de adaptación de formas innovadoras acordes al siglo XXI, para un modelo de Estado, que ha sido modelo desde finales del siglo XVIII, por su compromiso con la democracia, libertades políticas y económicas, pero que al mismo tiempo, debe tener el cuidado de no descarrilarse en ese proceso y conducirse hacía el vórtice del populismo y la tiranía, tal como en su momento ya lo venía considerando el catedrático Timothy Snyder en su obra Sobre la Tiranía, en donde a manera de veinte lecciones, establece los significados históricos de lo que no puede hacer un gobierno como el de los EEUU.

La lucha por el presupuesto, parece una en dónde se confrontan el pasado con el futuro, dejando en la indefensión las acciones del presente, de ahí lo importante que señala Snyder, de no permitir que los diferendos políticos den espacio a la entrada de soluciones oportunistas, que lo que logran es tan solo la destrucción de la esencia de lo que costó construir con mucho esfuerzo.  En ese mismo sentido, mientras el debate se gestaba en los salones y pasillos del Capitolio, en las oficinas del mas alto nivel de la Casa Blanca, se buscaba llegar a acuerdos que sumaran las voluntades de la elite político-económica, para seguir siendo la primera potencia del mundo.

Mientras esto pasaba en Washington, el mundo poco a poco entraba en un parálisis virtual a causa de la caída de Facebook, Whastapp e Instragram, las comunicaciones personales, empresariales y de diversa índole se fueron cerrando, atorando y dejando en el limbo a millones de personas sin una comunicación a la que se habían acostumbrado y que a causa de la pandemia, su dependencia se venia fortaleciendo, pero que por el apagón cibernético de varias horas, el ser humano quedo expuesto ante su impresionante dependencia de este espacio-mundo virtual.

Hace no mucho, Byung-Chul Han, joven representante de la Escuela de Frankfort, en su obra, Psicopolítica, estableció la voluntaria dependencia e incluso el culto hacia el Big Data, lo cual es ineludible, es irremediable, ante el impresionante avance tecnológico que el ser humano ha venido desarrollando de forma acelerada en los últimas tres décadas y que acabara de terminar por el contrario se acentuará esa condicionante de uso, necesidad y dependencia.

Si esto no fuera suficiente, la República Popular de China (RPCh) se encuentra nerviosa ante la consolidación de una gran fuerza opositora en el escenario de Asía-Pacífico, por lo que hizo volar sobre territorio Taiwán un escuadrón de cazas- bombarderos, como parte de hacer valer su papel de potencia global en ascenso y que no se amedrenta ante la ofensiva de los EEUU y sus aliados, lo cierto es que, esta incursión deja en claro que la ofensiva de establecer una especie de cerco de seguridad tiene sus primeros efectos y que por ende, estas acciones, son parte de una serie de sucesos que se verán en las siguientes semanas y meses.

Geopolíticamente la semana que está transcurriendo es la de un reacomodo muy especifico de ajustes en el propio proceso de la conformación del orden mundial, si bien el último cambio en la estructura de la seguridad internacional derivo entre la guerra fría y el combate al terrorismo, las lecciones que estamos recibiendo es que, el orden y la seguridad internacional se están volviendo cada más inestables, más difíciles de predecir el tipo de comportamiento que deban asumir las naciones.

Los EEUU tras su salida del escenario de Afganistán, han dejado en claro que la prioridad cuando menos para esta administración, es en dos posturas, la primera a partir del cambio climático y las consecuencias que esto vaya definiendo en los diversos rublos del poder nacional y el otro, el asegurar que la RPCh, su avance sea frenado lo más posible en lo que esta nación y sus aliados consolidan su preponderancia global, recuperándose de los estragos de la guerra contra el terrorismo y el propio impacto de la pandemia.

De ahí que es muy importante que en ese orden de prioridades para los EEUU, la frontera sur, es de vital interés, las propias declaraciones de cada funcionario de alto nivel del gobierno estadounidense, comenzando por el Secretario de Estado, pasando por el de Seguridad Interior, hasta la Directora de la DEA, aunado a las expresiones del embajador de los EEUU en nuestra nación, cada una de ellas, dejan entrever la preocupación que mantiene el gobierno del presidente Biden, de tener en México y en su gobierno un socio confiable al que se le pueda delegar responsabilidades fundamentales para la seguridad continental y porque no, a nivel hemisférico, pero las señales que día a día se lanzan cada mañana, son dispersas, confusas y aún más, agresivas ante un socio que se ha vuelto cada vez más necesario a partir del enlace que simboliza el TLCAN-TMEC.

Si para el gobierno mexicano es vital desaparecer vestigios de la Iniciativa Mérida, para la Casa Blanca, un nuevo acuerdo que se habrá de establecer con la reunión de Alto Nivel de este viernes en México, es fundamental que México asuma su responsabilidad ante la delicada condición del orden global que vivimos. De ser ciertas las filtraciones (que sabremos en breve en este viernes) la propuesta de EEUU es el US-Mexico BIcentennial framework for security, public health and safe communities.

Esta nueva estructura va en el sentido de ser más asertivos con las necesidades del siglo XXI, de lo que será el nuevo paradigma de la seguridad nacional de EEUU, de cómo enfocarlo desde nuevos conceptos y teorizaciones del poder nacional, entendiendo las enseñanzas del pasado inmediato como nos explican Timothy Snyder y Byung-Chul Han.  Ahora bien, ¿Palacio Nacional asumirá el reto de ser participe de la seguridad internacional o la política de la avestruz continuara? Pues el tablero las piezas se mueven y se busca un alfil eficaz y contundente y el tiempo corre.