La Conferencia de Seguridad de Múnich 2020, considerada como el máximo foro de intercambio de ideas, propuestas y análisis entorno a las diversas problemáticas que atañen a la seguridad internacional, tuvo una muy especial acogida a causa de las diversas variables en que las relaciones internacionales han estado incurriendo de forma inédita en los últimos años, por la serie de actos en el sentido de hacía donde va el Estado nación y cuáles son sus implicaciones futuras.

Un tema central, fue si se mantiene la alianza atlántica (OTAN) tal cuál se encuentra en nuestros días, pues existe el temor en dos vertientes. Primero por las actitudes que ha ido demostrando el presidente estadounidense Donald Trump, de exigir un mejor proceso de colaboración por parte de sus países miembros, que van desde incrementar sus aportaciones económicas, un mayor señalamiento hacía las amenazas y riesgos sobre el mantenimiento del orden establecido a través de la globalización, mejorar los niveles de cooperación para enfrentar a los viejos enemigos (Federación Rusa y sus aliados alrededor del mundo), como de aceptar de manera fehaciente que el liderazgo mundial lo sigue ejerciendo los EEUU, frente a los intentos cada vez más serios de la RP de China por desplazarle de tal condición.

En segunda parte, el temor es demostrado por la manera en que el BREXIT tuvo éxito, fragmentando la construcción de una única e indivisible Europa, que recuperará las viejas glorias de los imperios que ahí se habían formado y que poco a poco se había vuelto un referente para un modelo alternativo de nación(es), frente al que estaba imponiendo EEUU durante toda la Guerra Fría.

La salida de Gran Bretaña demostró la fragilidad con que la Unión Europea respondía a situaciones en las que se veía comprometida su Seguridad Interior por las oleadas de migrantes de la región de Medio Oriente, motivo por el cuál se alentó que el gobierno británico buscara su salida para no ver comprometida su integridad e intereses nacionales. De igual manera, dicha Conferencia de Seguridad de Múnich, fue un estupendo escenario para el cabildeo, dé cuál es la mejor condición para gestar certidumbre en la gobernabilidad del territorio unitario frente a la amenaza real que simbolizan las constantes oleadas de migrantes que buscan un mejor destino de vida desde Levante y del Magreb.

Esta preocupación no es casual, pues el Armed Conflict Location &Event Data Project, un instituto europeo que mide la violencia política y las protestas sociales hacia los gobiernos nacionales, ha establecido un método muy interesante al estilo de los diatopos (cartografiar el problema) de la escuela geopolítica de Yves Lacoste (Francia), para analizar como las protestas y la violencia política tiene un efecto en el comportamiento de los Estados y de sus autoridades, identificándose que desde hace 10 años (2009 periodo de las crisis económicas globales) existe un incremento de conflictividad mundial, estudiado en su documento Global Conflict and Disorder Patterns: 2020, en dónde desde el primer párrafo se sentencia que el mundo ha sido testigo del declive en la cooperación y en la seguridad regional y global, provocando la internacionalización de las crisis nacionales, los nacionalismos, así como el crecimiento y expansión del crimen organizado para ser empresas transnacionales, además de un incremento de los ataques desde el ciber espacio.

Este tipo de reporte se suma a los esfuerzos analíticos del Global Risk (ya mencionado en esta columna anteriormente), del Top Risk (Euroasian Group), Brookings Institute, Kennan Institute, entre otros; de que el mundo está sufriendo una diversidad de conflictos que cada vez ponen en evidencia la incapacidad de las instituciones gubernamentales por darles una salida aceptable por la sociedad civil, y más aún, la tendencia pareciera que irá en aumento la protesta social como una nueva manera de libertad de expresión que rápidamente vulnera la capacidad de Estado por mantener la gobernabilidad de los Estados-nacionales y de las regiones.

Este tipo de esfuerzos, como los análisis especializados, las conferencias de expertos y la difusión de estos, son una constante llamada de atención para todas las naciones, sus gobiernos y liderazgos para estar al tanto que se vive en una realidad de llegar a colapso de las instituciones, si no se toman las debidas medidas de acción para controlar las múltiples variables que ponen en entre dicho las capacidades de dar certidumbre la paz e integridad de las sociedades nacionales.

Cada día, en diversas naciones o regiones, la multimedia da razón de los innumerables problemas que tienen que afrontar los gobiernos para sostenerse al frente de la representatividad de un Estado. El cambio climático, la impopularidad de los partidos políticos, el ascenso de los odios raciales, ampliación de los nacionalismos radicales, fundamentalismos religiosos (no solo los provenientes del Islam), vulnerabilidad del modelo de democracia liberal, saturación del libre mercado, crimen organizado trasnacional, tráfico de nuevos recursos estratégicos para la 4 Revolución Industrial, vulnerabilidad de las libertades humanas, epidemias, como del largo reacomodo que significa el enfrentamiento entre EEUU y la RP de China.

Es un mundo inédito, que ante tantas variables que afronta, sigue perene otra problemática para la integridad del mundo y es el control de las armas nucleares, puestas en una diversidad de puntos geoestratégicos dentro y fuera del planeta. La encrucijada de la seguridad internacional envuelve la propia capacidad de acción geopolítica de cada nación para hacer valer sus propios intereses nacionales, pero al mismo tiempo, que no vulnera la delicada estabilidad del orden global en el que actualmente vivimos. México está llamado a contribuir en este proceso, sus antecedentes históricos así lo demuestran.