En estas fechas del año todos deseamos un remanso de paz y tranquilidad para el espíritu y el cuerpo.

Se suman los interminables deseos y se renuevan las esperanzas y expectativas. Las necesidades e intereses brotan en los campos económico, político, social y militar.

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Todos buscan espacios de descanso para compartir con sus familias los buenos deseos que desde la religión y la situación de cada quien acompañe la moral de estos tiempos.

La Paz y el bienestar vienen con las virtudes de la prudencia, la paciencia y la persistencia.
Buscamos que los panes se multipliquen en todas las casas y que disfrutemos de
los buenos frutos de la tierra. Vemos cómo el tiempo va terminando con muchas expectativas prometidas por la política.

Volvemos a requerir del diálogo respetuoso entre todas las partes, sabedores que el debate abierto y plural de las ideas fortalece; acotar los espacios del pensamiento único que cierra y obnubila la razón, es una batalla cotidiana.

Ante los abusos nadie guarda silencio, ni tampoco el agachismo, aún cuando haya muestras claras de temor o negligencia. La censura impuesta desde el poder daña la libertad humana. La mentira muestra los intereses aviesos, que obligan a defender la igualdad, libertad y justicia en democracia, para que coloquemos el interés nacional al frente de nuestras prioridades.

Reconozco y agradezco al Diario Contrapeso Ciudadano, a Don Ricardo Alemán, a su gran equipo representado por Ivonne, Martín, David y Ulises, verdaderos representantes del periodismo crítico, la oportunidad que nos han brindado de impulsar reflexiones sobre el poder e interés nacionales.

A ellos y a todos los lectores un fuerte abrazo en esta fiestas de fin de año.
Lo mejor de lo mejor.