Mad Max: Fury Road Es una película que a primera vista, me pareció una enorme tontería, no hay que pensarle mucho para considerar que un montón de tipos moviéndose a altas velocidades a través de un desierto en un mundo postapocalíptico, no da para demasiado. Y así sucede, la película sabe no tomarse en serio, lo aprovecha, y se divierte llevando la situación hasta unos curiosos límites.
¿Cómo es que vale la pena hablar de una película que no hace más que arrojarnos a una espiral de acción sin aparente orden o pretensión mayor? Precisamente ahí subyace su encanto. Es una película que nos muestra un poblado en el que abundan las personas con deformidades, condenadas a sobrevivir con las ridículas cantidades que Immortan Joe, el dictador, les provee. Por otra parte, están los War Boys, todos hijos del mandamás y de sus varias concubinas, lo que ha condenado a muchos de ellos a numerosas discapacidades. Max tuvo el infortunio de ser atrapado por esta gente, terminará siendo parte de la tripulación del War Rig, un enorme remolque en el que Furiosa ha decidido huir junto a las concubinas de Immortan Joe.
¿El desenlace de la historia? Una cosa tan furiosamente simple, que ni al caso mencionarla. La situación especial aquí es que la película aprovecha el contexto para mostrarnos un futuro tan volcado sobre la voluntad de sobrevivir, que muchas actitudes y aspectos que para nosotros son estrambóticos, funcionan, son verosímiles, no molesta ver que haya un personaje dedicado solo a tocar la guitarra (que por cierto arroja fuego) en una enorme camioneta con unas bocinas masivas, que uno de los jefes tenga al aire sendas perforaciones en los pezones, o que una serie de mujeres Sean utilizadas para extraer leche materna.
No olvidemos que en su momento, fue una película cuyos aspectos técnicos fueron laureado. El vestuario tiene sentido, es atractivo, nos dice muchísimo de su mundo y las necesidades para sobrevivir. El sonido es un milagro, hay demasiados elementos funcionando al mismo tiempo, y todos tienen su debido protagonismo, todo en este aspecto funciona, y es increíble. Seguramente fue parte importante del espectáculo de haberla visto en pantalla de Cine, cosa de la cual francamente me arrepiento.
Es una época extraña para mirar una película que aborda un mundo en el cual, la civilización como la conocíamos ha finalizado. Nada como las dunas desérticas y una nada que se extiende hasta donde la vista alcanza para recordarnos lo perecedero de la civilización. Hay quienes tienen miedo, mucho miedo, y cómo culparlos cuando muchos de los esfuerzos por contener la pandemia no están siendo tan eficaces como se esperaba. El temor de que las cosas se tornen en algo mucho peor, nos está obligando a mirar con ojos renovados al cine que desde hace mucho tiempo ya había dado por sentado el final de las cosas como las conocemos.
Esto sonó fatalista, pero Mad Max abraza el mundo después del final, acelera y se divierte, para recordarnos que ante todo, prevalecerán los vínculos entre nosotros. Es cuestión de aprovechar el tiempo y pasarlo con aquellos que enriquecen nuestras vidas, sin importar si el mundo ya acabó.