Ha pasado el primer trimestre del año, y la conflictividad internacional va tomando su paso para ir definiendo el nuevo orden global, en dónde la potencia que adquiera el liderazgo internacional, determinará el modo de vida de la relación entre Estados y naciones, las condiciones de cómo serán establecidos los mercados mundiales, así como la manera en la que se concreten los canales diplomáticos para la convivencia de los gobiernos, pero más aún, el nuevo orden que quedará definido en los próximos años, deberá dejar en claro, que los avances tecnológicos y científicos, deberán de ser la vertiente mediante los cuáles se logre la certidumbre de mejores condiciones de vida para este planeta.

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En este sentido, es muy interesante observar como prevalece una abierta competencia por la definición de la mejor vacuna para contrarrestar los efectos de la pandemia, por un lado, Europa a causa de varios casos de trombosis, hizo a un lado al biológico de AztraZeneca, para hacer uso de otras vacunas como la estadounidense Moderna, o la rusa, Sputnik V, que incluso la República Italiana, está en pláticas para qué en esta nación, se establezca una fabrica para su producción y distribución.

Esta situación, se observa más bien, cómo una especie de aislamiento de todo aquello que provenga de Gran Bretaña, pues AztraZeneca tuvo el apoyo de la Universidad de Oxford, para concretarla y presentar en la Revista especializada, Lancet, que era confiable y capaz de dar la inmunidad necesaria, sin embargo, los lamentables hechos de algunos casos al interior de la Unión Europea, de muertes por trombosis después de haber sido inoculada, provocó la suspensión de la misma.

Sin embargo, el mundo sigue requiriendo de todas las vacunas posibles, como también, de los fármacos necesarios y accesibles, para lograr que en este año, se logre a nivel mundial la inmunidad de rebaño, no obstante de esta necesidad, la Organización Panamericana de la Salud, ha hecho hincapié que en el caso de América Latina, la situación crítica de falta de una vacunación masiva, que prevalece en Centroamérica, Venezuela, Brasil, Argentina y México, evitará que el subcontinente este a la par de lo que requiere el mundo, para superar la grave crisis que se desató a partir de la aparición del nuevo coronavirus.

Ahora bien, en este primer trimestre del año, ha sido impresionante la manera en la que EEUU, ha estado superando las políticas que venía aplicando la administración Trump en contra de la pandemia; primero hizo los ajustes económicos aplicando políticas de un New Deal del siglo XXI, luego ha entrado en el proceso de recuperar el diálogo intra-racial y al mismo tiempo poder en orden la capacidad de políticas sanitarias para combatir el COVID-19, desde la obligatoriedad del uso del tapabocas en instalaciones federales e invitar a que sigan este procesos los gobiernos estatales, pero también, que las vacunas de  Pfizer, Johnson & Johnson y Moderna sean aplicadas a la población.

En los últimos días, se han venido rompiendo records, al lograr en un día la inoculación de más de tres millones de dosis, pero esto ha sido de un gran esfuerzo de unidad nacional, es decir, la participación del gobierno, la sociedad y la iniciativa privada  (cadenas e farmacias y de autoservicio), que han puesto un total empeño para sacar adelante a su nación y emprender en el menor tiempo posible, la tan ansiada recuperación económica que requiere EEUU para hacer valer su condición de potencia global frente a los intereses combinados de la República Popular de China y la Federación Rusa.

Luego entonces, si bien el presidente Biden había establecido como fecha límite el 4 de julio la mayoría de la vacunación, como parte de la reivindicación del gobierno ante su nación, justo el día de la conmemoración de la independencia de EEUU, no obstante, todo apunta a que será antes y al mismo tiempo, la inmunidad de rebaño, la podrán lograr para el tercer trimestre del presente año, toda una proeza y demostración de la fuerza de la unidad nacional estadounidense, en un momento en el que se requiere que su orgullo como nación retome el paso.

Y en ese sentido, sus enemigos están haciendo uso de hábiles movimientos estratégicos, para medir que tanta capacidad mantiene EEUU como país hegemónico, pues en estos días, aviones caza y bombarderos rusos estuvieron muy cerca de la frontera aérea que mantienen la Federación Rusa y los EEUU, en la región del Océano Pacífico, en el estado de Alaska, de acuerdo al Northcom, la capacidad de despliegue táctico aéreo estadounidense mantuvo una férrea vigilancia de su entorno, pero esta incursión, fue considerara como una agresión que no se veía en meses atrás, pero de igual manera,  las recientes acciones militares de la Federación Rusa sobre Ucrania, son parte, de la manera en la que el gobierno de Vladimir Putin, busca identificar la actitud que mantendrá el gobierno de Biden, en este proceso de ajuste del escenario global.

El primer trimestres del año 2021, está demostrando que el periodo de relativa calma que se mantuvo una buena parte del año pasado, ha quedado atrás y más aún, que debe de prevalecer una combinación de buenos oficios diplomáticos y de reestructurar alianzas estratégicas como lo es la OTAN o bien el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral en la región Indo-Pacífico.  Los enemigos de los EEUU, están haciendo demostración de su capacidad de fuerza, buscado identificar como serán sus siguientes movimientos estratégicos, como también como será el proceso de dar certeza y confianza a las alianzas que tiene Washington con diversas naciones claves para la seguridad internacional.

Desde la manera en la que están evolucionando los procesos de vacunación en el mundo, las controversias por el control de los mercados de los insumos sanitarios, hasta llegar a los movimientos tácticos con los cuáles buscan contrastar al Gobierno de Biden, el escenario internacional, ya deja ver que muy posiblemente a finales de este año, empiece a definirse nuevos modelos de alianzas y de reconfiguración de las cadenas de producción, en un proceso global que requiere de actores-pivote, que apoyen a la construcción de la nueva globalización que ya está en la vida de las naciones y en dónde México tiene un valor fundamental.