Si usted busca un ejemplo de complicidad entre la clase política y el crimen organizado revise el caso de Michoacán.

Este jueves, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) abandonó en las calles de Uruapan 20 cuerpos, 9 de los cuales fueron colgados de un puente, siendo el resto desmembrados y esparcidos a unos metros. El acto de barbarie se trató de un mensaje para Los Viagra, el grupo criminal con el que se disputan la plaza.

¿Y quiénes son Los Viagra?

Se trata de una organización dedicada al tráfico de drogas y a la extorsión, que en su momento trabajó para Servando Gómez, «La Tuta», líder del cártel de Los Caballeros Templarios.

Los Viagra rompieron relación con “La Tuta” cuando este último mandó secuestrar a uno de los hermanos de Carlos Sierra Santana, líder de la organización, en reclamo por el pago de una deuda. A partir de ese momento, Los Viagra se unieron a los grupos de autodefensa que surgieron desde 2013 en el estado para combatir las extorsiones y abusos de Los Templarios.

Integrantes de Los Viagra fueron retratados junto a líderes de distintos grupos de autodefensa, como Estanislao Beltrán, alias “Papá Pitufo” o Luis Antonio Torres, alias “Simón El Americano”.

Para apagar el conflicto con las autodefensas, el gobierno de Enrique Peña Nieto institucionalizó a esos grupos en una Fuerza Rural, a la que otorgó armas y dio facultades para patrullar las comunidades michoacanas. En paralelo a su mimetizaciòn con las autodefensas, Los Viagra se aliaron al CJNG, que buscaba arrebatar el control de la plaza a los Templarios. Ahora, son precisamente Los Viagra y el CJNG quienes se disputan el territorio tras la caída de “La Tuta”.

El punto a destacar es que el gobierno de Peña Nieto dio armas y reconocimiento institucional a un grupo criminal, ya sea por omisión o por ineptitud. Además, en aquél entonces, Rodrigo Vallejo, hijo del gobernador priista Fausto Vallejo, fue retratado conviviendo con capos de la región. Sin embargo, los tricolores no fue los únicos gobiernos cómplices del narco en Michoacán.

Recordemos que el 11 de diciembre de 2006 –diez días después de asumir la presidencia– Felipe Calderón lanzó la Operación Conjunta Michoacán, un operativo que comprendió el despliegue de 5 mil elementos del Ejército, la Marina y la Policía Federal para recuperar espacios en poder del crimen organizado. Este hecho marcó el inicio de la llamada “guerra contra el narco”, y de la ola de violencia que desde hace 13 años azota al país.

Tres años después, en 2009, el gobierno calderonista realizó el llamado “Michoacanazo”, operativo que culminó con la detención de 11 alcaldes, 16 funcionarios y un juez por sus vínculos con el crimen organizado.

Pues bien: resulta que en aquel momento, el control político del estado lo ostentaba el entonces gobernador perredista Leonel Godoy. Resulta que el hermano del mandatario, Julio César Godoy, fue acusado de tener vínculos con La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios. Para evitar su captura, Godoy –apoyado por legisladores perredistas– entró en la cajuela de un automóvil a la Cámara de Diputados y se resguardó 48 horas en la oficina de Alejandro Encinas, hasta que el presidente del Congreso le tomó protesta como diputado para investirlo con el fuero.

Hoy, Encinas es subsecretario de Gobernación en la administración de Andrés Manuel López Obrador. Mientras que Leonel Godoy es secretario de Organización del CEN de Morena