Obrador dice que el pueblo es «feliz, feliz», pero, ¿él lo también lo es?

A veces parece que no la pasa tan bien, pues su Cuarta Transformación (4T) ha generado más dudas que respuestas y constantemente le tiene que echar la culpa a gobiernos anteriores por todos los males actuales. Además, varios integrantes de su propio partido, ese que predica los «abrazos no balazos», se han estado peleando entre ellos.

Seguro el mandatario no está tan contento. Entonces ¿qué podría sacarle una sonrisa?

¡Qué todos hablen bien de él!

Obrador ha manifestado que los buenos periodistas son los que toman partido y apoyan las grandes transformaciones. En otras  palabras: los que no hablan mal de él y su 4T.

Porque, cuando algún comunicador o medio osa cuestionar cualquier aspecto del Gobierno, para el presidente esto significa «no portarse bien» (como se refirió al semanario Proceso) y ser «prensa fifí» (como ha llamado al diario Reforma).

Entonces, seguro Obrador sonrió cuando se enteró que el conductor Carlos Loret de Mola, uno de sus más férreos críticos, dejará de trabajar en Televisa. Basta recordar lo que el mandatario dijo el 16 de octubre del año pasado:  “¿Le creen ustedes a Loret?… es una volada… hay periodistas, con todo respeto, que mienten como respiran». 

¿Qué otro silencio periodístico podría darle una mueca alegre al presidente?

¡Qué lo dejen hacer su aeropuerto en Santa Lucía! 

Andrés lo intenta, lo intenta y lo vuelve a intentar, pero parece que su aeropuerto en Santa Lucía no se podrá.

Después de una larga espera para obtener la Autorización de Impacto Ambiental por parte de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), parecía que el proyecto aéreo en la base militar ya no se detendría.

Pero el pasado 15 de agosto la nación de la razón atacó  en forma del colectivo #NoMásDerroches, quienes interpusieron un amparo debido a que las obras de construcción afectarían el ecosistema del sitio. El amparo procedió y un juez ordenó la cancelación definitiva del aeropuerto.

Por eso hoy presidente salió a decir que esta cancelación es un asunto meramente político y no jurídico. Y recordó que con el Segundo Piso del Periférico pasó por una situación similar pero al final sí se hizo la obra.

Él no pierde la esperanza.

¡Que baje la violencia! 

El sueño de Obrador es que sus abrazos sustituyan a los balazos, pero todo apunta a que esta idea nunca será realidad.

Y es que en los primeros 4 meses de su mandato se tenía la media de 2,500 personas asesinadas cada mes. 

Además, se ha recrudecido la violencia en Tierra Caliente (Guerrero, Michoacán, Edomex) con los constantes enfrentamientos entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y cédulas criminales locales.

Por si esto no fuera poco, las estadísticas de feminicidios siguen a la alza, lo que ha provocado que se generen protestas nunca antes vistas en la capital del país como la del pasado viernes 16 de agosto.

Entonces, todo apunta a que el sueño de Obrador nunca se va a cumplir. Esta sonrisa no la va a tener.