Nada hay que celebrar después de la abierta y clara sumisión del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a los intereses aviesos del Presidente de EEUU, Donald Trump.

Donald Trump sometió y sodomizó al gobierno de Andrés Manuel hasta saciarse y hasta cansarse. La humillación inferida no tiene antecedentes: “La sumisión al gobierno de Trump es la paz”, dijo, al parecer, el “juarista” López Obrador.

Comencemos por lo más elemental: Andrés Manuel López Obrador es un entreguista, un vende-patrias, un agachado más frente al “imperialismo yanqui”. Curiosamente, ningún “chairo” izquierdoso le ha endilgado estos bellos calificativos a “su” Presidente, lo que habla, de suyo, de la estulticia o de la incongruencia política de las huestes morenistas.

Trump arrinconó y amenazó públicamente a López Obrador, y este anciano decrépito terminó haciendo justo lo que Donald Trump quería… ¡vaya humillación pública de un gobierno (EEUU) a otro gobierno (México)!

¡Sólo a un oligofrénico como Marcelou “Lewinsky” Ebrard se le ocurre decir que “salimos con la dignidad intacta”!

Y todavía, Marcelitou se atrevió a comenzar su rollo así: “Vengo llegando de Washington y si me notan un poco cansado es porque estuvimos muchas horas trabajando”. Hay que decirle a este remedo de Canciller que los actos de rendición se llevan a cabo en pocos minutos. ¡Para qué gastar tanto tiempo en la época de la “austeridad republicana”!

Curioso: en un acto diseñado para lanzar loas a la “unidad nacional”, no dejaron de escucharse los gritos de reprobación, con fines de exclusión, contra varios de los invitados del Presidente entreguista: “¡Fuera fulano, fuera perengano, fuera zutano!”…

Hubo muchos fanáticos religiosos en el presídium y en el micrófono, apelando a fantasmagorías impropias (p.e. Dios) dentro de un Estado Laico. Hay que recordar que, en el mundo moderno, las fantasmagorías religiosas son para consumo privado.

Y, obvio, todos los invitados se la pasaron magnificando, hasta rayar el masoquismo colectivo, la sumisión de López Obrador ante Trump: vulgares paleros, acarreados de MORENA, estómagos agradecidos y/o aspirantes a las dádivas presidenciales a costa del erario público.

¡Todo un show patético para efectos mediáticos que sólo los bobos y descerebrados pueden aplaudir!

Finalmente, la realidad cruda y dura se hizo valer más allá del patético show obradorista. México le hará el “trabajo sucio” a Donald Trump en materia de migración: deberá contener las olas de migrantes que le resulten incómodas a nuestro vecino del norte y, además, deberá servir de “albergue” temporal o eterno para todos los extranjeros indeseables para los EEUU…

¿De veras salimos con la dignidad intacta?

Sólo a los imbéciles de la Cuarta Transformación se les ocurre decir eso…

 

Facebook: Carlos Arturo Baños Lemoine

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