La geopolítica como ciencia de la observación y la actuación del Estado nacional, nos ha ido permitiendo identificar desde su origen conceptual, teórico y metodológico; la importancia de la coyuntura para la ejecución de los objetivos nacionales, el proyecto de nación y por ende del interés nacional.  Desde enero del año pasado, cuándo se dio el anuncio de la existencia de un nuevo virus que atacaba al sistema respiratorio, proveniente de la provincia de Wuhan, en la República Popular de China; se han ido presentando una serie de circunstancias que han puesto a repensar la propia condición de lo que es el Estado nacional.

Esto a causa, de que en el transcurso de la semana que acaba de terminar, se comunicó sobre la existencia, de una nueva mutación del virus del COVID-19, a la que la OMS ha denominado como OMICRON, cuyo origen es sudafricano, teniendo una factibilidad de transmisión, por algunos primeros estudios, de 500 veces más contagiosa y que aún, no se tiene del todo, un dato certero, de sus implicaciones para la salud del ser humano.  Esta circunstancia provocó una incertidumbre en el sector comercial y financiero, que indujo, a la caída de las principales bolsas de valores del mundo (incluyendo la de México).

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En medio de un ambiente que ya se comenzaba a poner tenso en Europa, por el incremento de los contagios y de las hospitalizaciones, como es el caso de Alemania, Austria, España, Francia e Italia, además de Austria, por lo que en algunos casos ya será una obligación nacional, el vacunarse, agregar una dosis más (a los que tengan vacunas de dos aplicaciones como Pfizer, AztraZeneca, entre otras) a toda aquella población que tenga más de 60 años, pero al mismo tiempo, se ha autorizado la inoculación para adolecentes y para la niñez a partir de los 5 años.

No obstante de esta situación, ante la incertidumbre que esta nueva variante está provocando y de que se esté cerrando el acceso a territorio de la Unión Europea, EEUU, Canadá, Israel y otras naciones a todos aquellos ciudadanos de Sudáfrica y haciendo una revisión sanitaria, a quienes regresen a sus países desde esa nación, lo cierto, es que la nueva variante del virus del COVID, prácticamente ya está diseminada por todo el mundo, con un pronóstico reservado de las consecuencias que esto traerá en las próximas semanas.

El mundo venía tejiéndose una serie de propuestas y de hechos (a mediano y largo alcance) a partir de la pasada reunión del G20 celebrada en Roma, Italia, como también de la muy importante cumbre sobre el Cambio Climático,  COP 26, celebrada en Glasgow, Escocia.  Que comenzaba a dar certidumbre a las acciones por darle certidumbre, a un eficaz cambio en el nuevo orden mundial, que se venía gestando en los últimos meses, desde el proceso del des-confinamiento y el ascenso a la presidencia estadounidense por parte de Joseph Biden.

Es más, para el 9 y 10 de diciembre de este año, el presidente Biden tiene convocada una muy importante reunión virtual de Jefes de Estado y de Gobierno, para realizar un importante diálogo para la promoción de la Democracia, los Derechos Humanos y enfrentar a la corrupción, todo para la reconstrucción de la alianza de las naciones democráticas, frente al populismo de los regímenes autocráticos y dictatoriales; sin embargo, muy seguramente habrá espacio para analizar los impactos de esta nueva mutación del virus del COVID y de las que puedan surgir en cualquier parte del mundo y que logren frenar el proceso de desarrollo de las naciones, necesario para recuperar el dinamismo de la globalización, pero ante todo, el evitar el colapso de las economías nacionales y con ello, el surgimiento de movimientos populistas y una factible confrontación entre naciones a causa del incremento de la pobreza que se ha presentado en diversas partes del mundo.

La coyuntura está dada para que las naciones y sus gobiernos, establezcan las debidas políticas de acelerar la inmunización de su población frente al flagelo del virus del COVID, promover las acciones correspondientes frente a toda aquella población, que se han negado reiteradamente en no aplicarse la vacuna correspondiente, pero también, es un lapso de tiempo idóneo, para recuperar fondos públicos y privados para trabajar colectivamente, en la generación de investigación científica, que promueva nuevas vacunas, medicamentos de alta eficiencia contra este virus, que lo combatan en sus diversas mutaciones que han llegado para quedarse y a las cuáles habremos de acostumbrarnos.

Por tal sentido, la Casa Blanca ha establecido como una política internacional, que el 70% de la población mundial este inmunizada a lo largo del próximo año, con las dosis necesarias, para de este modo, lograr una estandarización de inmunidad que haga cada vez menos letales las acciones del virus que surgió en la República Popular de China.  Por ello, al mismo tiempo, es tan importante que los organismos, institutos y empresas cuyo campo de actuación es la investigación científica en el área de la virología, tengan una acción coordinada con los CDC, la OMS y los gobiernos nacionales para ir otorgando la certidumbre, que en los meses y años venideros, el COVID deje de ser, el fantasma que tiene aún en ciernes a la humanidad.   Desafortunadamente, empresas farmacéuticas de la República Popular de China (CanSino BIO), han sido poco transparentes para dar a conocer la eficacia de sus vacunas como es el caso de CANSINO e incluso de la propia vacuna rusa (del Instituto Gamaleya), Sputnik V.

La coyuntura está en la propia sorpresa de un hecho o circunstancia, pero al mismo tiempo, la capacidad de respuesta eficaz que se tenga, para enfrentar una posible amenaza o riesgo al interés nacional, el año aún no termina y sigue dando diversos motivos para considerar las coyunturas en beneficio de corregir errores o mejor los logros alcanzados. Sin duda alguna, los foros mundiales que se han tenido en este y con el que se va a cerrar el año 2021, frente al acoso de OMICRON, hace tener en cuenta la reflexión, de qué la salud, debe ser el gran tema de las acciones de las agendas en materia de seguridad nacional, pero también, de las propuestas del desarrollo nacional e internacional. Luego entonces, ¿cómo habrá de construir su agenda al respecto México, para afrontar un 2022 lleno de incertidumbre?.  La agenda, tiene muchas páginas por llenarse y por cumplirse geopolíticamente.