Una de las discusiones académicas que recientemente se han presentado, es referente a sí aún estamos en un periodo de transición tras la culminación de la Guerra Fría ó nos encontramos en una nueva era de la humanidad, la discusión puede traer diversas reflexiones analíticas, pero lo que sí se debe de tener presente es qué a lo largo de los últimos años se han ido presentando situación globales que no eran comunes tan solo hace 10 o 30 años. 

Un elemento esencial para ese proceso, es el notable avance tecnocientífico que se fue estructurando durante la confrontación Este-Oeste, la globalización requirió de una innovación permanente para su pleno funcionamiento, pero ¿cómo se gestó este proceso de desarrollo? En el caso de EEUU tuvieron que ver diversos factores, que como bien argumentó el Dr. José Luis Orozco, tuvieron que ver con factores religiosos, económicos y políticos que se sustentan en el concepto de Estado corporativo

Esta manera de entender el comportamiento de esa sociedad es de gran valor, pues se han sustentado en ser competitivos a partir de impulsar permanentemente las reglas del libre pensamiento, que lo reestructuraron en la libre empresa, libre mercado, libre competencia, pero para ello se requirió de la libre expresión dirigida desde la aplicación de la democracia como la mejor plataforma en la que la sociedad podía encontrar la igualdad para autogobernarse

A lo largo del siglo XIX lo fueron perfeccionando y para finales de ese mismo siglo y comienzos del siglo XX, su modelo político-económico prácticamente estaba listo, tuvieron que ver políticos y empresarios como William Mackinley, Henry Cabot  Lodge, Theodore Roosevelt, Andrew Carnegie, Thomas Alva Edison, John D. Rockefeller, Henry Ford o John P. Morgan, para darle el acabado final a este Estado corporativo que buscaba su lugar destinado como potencia global

Dé ahí la importancia que tuvo la Segunda Guerra Mundial para esta nación, pues al mismo tiempo que habían consolidado su sistema político (nacional e internacional) habían concretado generar empresarios con visión global, que en el momento necesario impulsarían con todo, el Poder Nacional (entiéndase todas aquellas capacidades con las que cuente una nación en términos políticos, económicos, sociales, tecnológicos, internacionales y militares) para convertirse en la primera potencia del mundo tras su victoria sobre las naciones del eje. 

Para ello, el compromiso fue total, empresas que reconvirtieron sus cadenas de producción, los dos partidos (Republicanos y Demócratas) apoyaron con todo al Ejecutivo Federal, el Presidente Franklin Delano Roosevelt e incluso la industria del entretenimiento de Hollywood, sirvió de un poderoso instrumento de propaganda para lograr la unidad nacional para confrontar al enemigo nazi-fascista.

Este proceso se le conoce como Movilización Nacional, en dónde cada sector público o privado, institución, corporativo y liderazgos políticos suman sus esfuerzos para lograr un único objetivo: lograr la historia frente al enemigo

Con ésta estructuración, los EEUU se propusieron a formar instituciones que dieran respuesta a las necesidades de su proyecto a corto, mediano y largo plazo de ser una potencia global, por tal sentido, fue la creación de la Organización de Naciones Unidas que permitiera a las naciones triunfadoras gestar un esquema internacional mediante el cual se fuera definiendo el orden mundial y así funcionó. 

Los Estados poco a poco fueron adaptándose a ese esquema institucional que se venía creando a lo largo del siglo XIX y del XX. De igual manera, establecieron un sistema de alianzas estratégicas de carácter militar a través del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que les permitió poner en práctica las tesis mahanianas del poder marítimo y de Nicholas Spykman de cercar al bloque soviético a sus aliados en Europa Oriental

Todo este proceso de construcción de un modelo, tiene hoy en día diversos retos para mantenerse, justificarse y modernizarse, sí en su momento los países y naciones fueron sumando poco a poco sus estándares de vida alrededor de la democracia, los Derechos Humanos y el libre mercado; en la tercera década del siglo XXI, más que preocuparnos por si hemos transitado a una nueva era debemos reflexionar en como deben de sustentarse los valores con los cuáles se han ido estableciendo los Estados modernos, no es que no sea importante saber si estamos en una nueva era, que para fines prácticos, tras la culminación de la Guerra Fría se dieron esos procesos, más bien estamos haciendo todo un proceso de transición acelerada en la parte tecnológica que fomenta en diversos casos las diversas problemáticas que actualmente afrontamos como sociedad global

Uno de las grandes paradojas del avance tecnocientífico ha sido la parte de la informática y la cibernética, pues sí bien son imprescindibles en todos los campos del desarrollo de la humanidad, también son importantes catalizadores de ver resultas diversas condiciones en las que viven diversos grupos sociales en diversas partes del mundo

Las protestas que se han ido extendiendo de Hong Kong a Santiago de Chile, como de París a Moscú han tenido su resonancia a través de la Web y de las redes sociales, en algunas ocasiones exigiendo con justicia una reivindicación social, pero en otras se encuentra tan sólo el chantaje y la manipulación con diversos fines para socavar la capacidad de un gobierno legitimo

Hoy por hoy, se debe de tener en cuenta que la cibernética, la inteligencia artificial, como las redes sociales son una realidad a la que se debe de enfrentar gobernado y gobernante, pero asimismo, es imperativo que los modelos de desarrollo para cada nación o Estado están sustentado en este tipo de tecnologías y que es en están en donde se encuentra el nuevo andamiaje de la movilización nacional, como se puede observar en el conflicto que mantienen EEUU y la RP de China por el control de la 5G, patentes y recursos estratégicos (litio por ejemplo) entorno a ello. 

Esta nueva era, que se sustenta en el viejo andamiaje del siglo XX, con sus aciertos y errores, con sus enseñanzas y aprendizajes, permite entender lo que hoy es la conflictividad internacional.

La experiencia histórica es clave sí se reflexiona y aplica a razón de las necesidades que hoy tenemos y que son el ser más expeditos y corresponsables en dar salidas oportunas, eficientes a las diversas problemáticas que aquejan al mundo, respuestas sensatas y eficaces, que hagan fortalezcan a las naciones para enfrentar el mundo del siglo XXI, con su cambio climático, sobre-población, agotamiento de recursos estratégicos y populismos que recorren el mundo. Es tiempo de razonar la historia para construir un futuro de desarrollo pleno y México esta llamado a comprender su lugar en el mundo.

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