Si hay algo que me da coraje de las películas del cine de Zack Snyder, es que sus películas
tienen una selección musical que me gusta mucho. Precisamente uno de los bodrios mayúsculos en su carrera, tiene uno de los soundtrack que más me gusta, y me refiero a la cosa horrible conocida como Suckerpunch.

Para quienes no la hayan visto, trata a grandes rasgos de una chava que es llevada a la fuerza a una especie de cabaret donde ella y sus amigas son utilizadas como esparcimiento para los clientes. Ellas urden un plan que las sacará de ahí, pero primero, tendrán que conseguir ciertos objetos para lograrlo, y para meterle un montón de acción y gráficos generados por computadora, Snyder tuvo la increíble idea de colocar peleas del todo irreales para darle emoción al acto de digamos, apañarle un encendedor a un cliente sin que se de cuenta.

Pasando a trabajos más loables, la banda sonora creada para ambientar la trilogía del señor de los anillos, es una cosa preciosa, lista para ambientar con unas melodias bastante variadas los ambientes de la tierra media en la que se desarrolla la travesía del anillo.

¿Cómo olvidar el tema Concerning Hobbits? Misma que resaltó de inmediato al mostrar la belleza de la comarca en la que todo mundo desearía vivir de una fiesta tras otra. O también la potencia del tema de Mordor, cuyas trompetas anuncian la gravedad del poder de Saurón y de sus sirvientes, especialmente de los poderosos Uruk-hai.

Un caso muy especial sucedió cuando, a la aparición de Shrek, el tema All Star, interpretado por Smash Mouth, se convirtió en una canción que la cultura del internet abrazaría en su totalidad, dándole una vigencia totalmente inesperada, pues periódicamente resurge gracias a los interminables memes que hay de Shrek. Uno de sus pináculos es la existencia del album Mouth Sounds, del músico neil Cicerega. Aquel sujeto tuvo la osadía de tomar la amada canción, y hacer una serie de remixes con música de Michael Jackson, Daft Punk, y de The Beatles. ¿El resultado? Una monstruosa colección de música que ha hecho rabiar a los fans de las canciones que fueron víctimas de este ejercicio. El éxito fue tal, que Neil elaboró otros 2 álbumes con la misma destructiva intención.

Entonces, ¿las películas engrandecen a la música, o la música ha engrandecido a las
películas? Yo digo que ha sido un trabajo mutuo. Una película con la capacidad de generar
escenas que por sí mismas ya son expresivas, aderezadas con música elegida
cuidadosamente, se conjuntan y nos entregan algo que no nos abandonará, ¿lo dudan?
Piensen en la escena final de Fight Club, cuando Jack y Marla se toman de las manos, tiene
tiempo que no se ve un final tan significativo culturalmente hablando.

¿Una película puede revitalizar un género? Casi. A su salida, Drive, dirigida por Nicolas Nicolas Winding Refn, logró contar con un soundtrack de Sinthwave con una vibra ochentera, tan bien conjuntado con la estética de la película, que muchos consideran que le dio un empujón a un género que se consideraba anticuado, además de reforzar el cariño que se le tiene a aquella década que ya ha quedado muy atrás de nosotros. Es así como la
música ha estado ahí para nosotros y para el cine. Larga vida al arte y los sentimientos.