La alianza opositora que tuvo tanto éxito en las pasadas elecciones en la Ciudad de México está a punto de romperse debido a los acercamientos que tiene la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, con el “Rey de la Basura”, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre.

El primer objetivo de Sheinbaum es romper el frágil equilibrio que existe por primera vez en el Congreso de la Ciudad de México, en donde Morena perdió la mayoría absoluta.

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Cada vez son más evidentes los acercamientos de los diputados de la bancada del PRI hacia Morena, gracias a labor de cabildeo que ha realizado a nombre de Sheinbaum el secretario general de Gobierno, Martí Batres.

El primer guiño de Morena fue cederle al PRI la Presidencia de la Junta de Coordinación Política, que recayó en el diputado Ernesto Alarcón.

Ahora se busca jalar a otros priistas, como Fausto Zamorano, Jhonatan, Colmenares Rentería y Carlos Joaquín Fernández, hacia las causas de la “Cuarta Transformación”.

El común denominador de todos ellos es que le deben el cargo al todavía líder moral del PRI en la capital, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, quien, a pesar de estar en calidad de prófugo de la justicia, aún maneja los hilos del priismo local a través de sus operadores Israel Betanzos y Tonatiúh González.

Dicen los que saben que en el priismo de la Ciudad de México nada se mueve sin el aval del también líder de pepenadores de Iztapalapa, por lo que cualquier acuerdo para romper la alianza opositora deberá contar con su aprobación.

Es posible que se esté cocinando un pacto político entre Sheinbaum y el “Rey de la Basura” para que el PRI apoye las iniciativas de Morena en el Congreso local, a cambio de impunidad para el líder pepenadores, quien tiene orden de aprehensión por trata de personas.

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JC