Aquí se dijo desde 2017.

Incluso, por lo menos en una veintena de entregas del Itinerario Político
documenté que el de López Obrador sería un “narco-estado”.

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Más aún, en lo primeros meses de de 2018, en el Itinerario Político del 3
de mayo de ese año, presenté un detallado recuento de los vínculos de Morena
y de AMLO con las principales bandas criminales del país.

Por eso fui víctima de la más furibunda persecución contra periodista alguno.
Sí, una campaña de difamación, calumnia y persecución que terminó
con mi salida de Milenio, Televisa, Canal 11 de Televisión y de otros medios.
Y es que el seguro ganador presidencial de 2018 le avisó a México y al
mundo que no toleraría la crítica y que perseguiría, con todo el peso del
Estado, a sus críticos. Y con el tiempo lo ha cumplido.

Luego, en por lo menos una veintena más de entregas del Itinerario
Político, continúe documentando los nexos del gobierno de AMLO con los
barones del crimen.

Al final, a días de la elección del 6 de junio, documenté que el crimen
organizado se apoderó de por lo menos 10 estados del país; casualmente
entidades vinculadas al Partido Morena y a sus aliados; diez victorias en las
que los varones de las drogas se apoderaron del territorio mexicano.

Documenté en que en estados como Sinaloa, Sonora, Baja California y
Baja California Sur, además de Zacatecas, entre otras, entidades, el cártel de
Sinaloa atrapó los gobiernos estatales.

Además, el (CJNG) metió las manos en las elecciones de Michoacán,
Guerrero y CDMX.

Y el clímax se produjo cuando los gobernadores de Michoacán y
Tamaulipas denunciaron intromisión del crimen organizado en los procesos
electorales de sus respectivas entidades.

Peor, el gobernador Silvano Aureoles, de Michoacán, pidió audiencia
con el presidente –para entregar pruebas de que Morena es un narco partido–,
y López Obrador se negó a recibirlo.

¿A qué le teme el presidente Obrador?

Sí, a lo que el domingo 18 de julio revelo el diario francés Le Monde.
¿Y qué dijo ese diario?

Poca cosa, que México es un “narco-Estado” y que el gobierno de
AMLO es victima de una “mafiocracia”.

Es decir, una democracia mafiosa.

¿Y es nuevo tal descubrimiento?

Para nosotros no, ya que lo dijimos desde hace mas de tres años, a pesar
de que pocos lo quisieron creer.

Lo curioso es que el diario francés exhibe la manera en que los cárteles
criminales mexicanos no sólo han provocado un río de sangre sino que ahora
se han apoderado de gobiernos estatales.

El influyente Le Monde documenta la muerte de activistas de distintos
partidos opositores y la creciente intervención de las bandas criminales, para
concluir que en México se vive una “narco-política”.

¿Y esa es novedad para los mexicanos?

Lo cierto es que aquí adelantamos que el crimen organizado metería las
manos en la elección “intermedia”, el 13 de octubre del 2020, en el itinerario
Político titulado: “El crimen organizado hará el fraude en 2021”.

Aquí un breve resumen de aquella entrega: “La contienda electoral del
2021 –a ocho meses de distancia–, podría ser la elección en la que participen,
con mayor intensidad los tentáculos del crimen organizado.

“Y es que –como no había ocurrido en gobiernos federales anteriores–,
hoy las bandas criminales ya son parte pública de la vida nacional; son dueños
de gobiernos estatales y municipales; de puestos de elección popular en
congresos locales, en el Congreso de la Unión, y hasta son amigos del
presidente y de no pocos de sus secretarios de despacho, quienes “los dejan
trabajar a sus anchas” y los liberan cuando son capturados.

“Y el caso emblema es el de “El Chapito”, Ovidio Guzmán.
“Por eso, hoy la pregunta no es si los “barones del crimen” participarán
en las elecciones del 2021.“No, la verdadera interrogante es otra. ¿A favor de qué partido político jugará sus cartas, tanto políticas como económicas? “Pero también es cierto que la respuesta anterior todos la conocen.“Resulta que las principales bandas criminales jugarán a favor de no pocos de los candidatos del partido oficial, de Morena, en alianzas con gobiernos estatales, municipales pero, sobre todo, aliados al gobierno federal”.
(Fin de la cita)

Al final de cuentas, luego de una veintena de entregas del Itinerario
Político en las que documentamos los vínculos del gobierno de AMLO con las
bandas criminales, el mundo descubre la misma historia.
Y la confirma, claro.

Por eso preguntamos: ¿Hasta cuando el gobierno de Obrador solapará a
los cárteles criminales?

Al tiempo.