El gobernador de Morelos, Cuauhtémoc  Blanco, debe estar muy ocupado junto con sus abogados buscando la forma en que enfrentará las múltiples acusaciones sobre actos de corrupción que existen en su contra.

El pasado martes, Gerardo Becerra Chávez-Hita renunció al cargo de fiscal  anticorrupción y director de Análisis Estratégico del gobierno de Morelos, “por congruencia”.

-Publicidad-

El “por congruencia” ha sido interpretado en círculos políticos como el hecho de que al ser muy cercano a Cuauhtémoc Blanco, con quien estuvo desde la campaña por la presidencia municipal de Cuernavaca, no puede encabezar un área que tiene la responsabilidad de investigar las denuncias en contra del gobernador.

Dicho de otra forma, Gerardo Becerra Chávez no quiere ser la persona que encabeza un área que tarde o temprano tendrá que desahogar las denuncias sobre desvío de recursos y lavado de dinero que pesan sobre el Cuauhtémoc Blanco y varios integrantes de su familia.

Tan solo el pasado 13 de septiembre fue presentada una denuncia por enriquecimiento ilícito en contra del ex futbolista y de Jaime Tamayo Godínez, Edgar Riou Pérez y Jonathan Baltazar Mejía Alegría, quienes son sus muy cercanos colaboradores.

Un año antes se dio a conocer que la Unidad de Inteligencia Financiera y la

Fiscalía General de la República investigan una presunta red de corrupción en la que están involucrados varios colaboradores y familiares de Blanco.

Esta pesquisa abarca una buena parte de la gestión de “El Cuau” como presidente municipal de Cuernavaca, del 2015 al 2018.

Desde su campaña, Cuauhtémoc Blanco se comprometió a meter a la cárcel a su antecesor, Graco Ramírez, pero cuando ya transcurrió la mitad de su administración no ha cumplido.

En cambio, él enfrenta varias denuncias e investigaciones a nivel estatal y federal, al grado de que en las cúpulas de la “Cuarta Transformación” se habla de hacerle un hueco en el gabinete del presidente López Obrador para protegerlo.

JC