Durante meses aquí hemos insistido que el de López Obrador es un gobierno que avanza, a pasos agigantados, a una dictadura.

Pero también durante todos esos meses han sido muchos opinantes, de todos los signos, que se han negado a ver esa realidad, igual que por años se negaron a ver la dictadura venezolana políticos, medios y periodistas de ese país, quienes negaban que Hugo Chávez y Nicolás Maduro fueran dictadores.

Pero acaso la ilegal detención de Rosario Robles –en realidad la primera presa política de la dictadura lopista–, sirva para abrir los ojos de uno que otro de los muchos opinantes escépticos y de miles de necios que abundan en las redes y que no quieren ver que el de AMLO es un gobierno dictatorial.

Lo primero que debemos aclarar es que aquí estamos muy lejos de una defensa a ultranza de la señora Rosario Robles. Es decir, no sabemos si es inocente o culpable de los delitos por los que es perseguida y tampoco nos corresponde investigar el caso, que es competencia de las instituciones impartidoras de justicia.

Lo que si sabemos, sin embargo, es que de manera ilegal, violando la Constitución, el debido proceso y sus derechos humanos, la señor Robles es víctima de una persecución de Estado.

A causa de ello y por las características de su reclusión –un verdadero secuestro de Estado–, no es exagerado señalar que la señora Robles es víctima de una venganza personal del presidente. En pocas palabras, está claro que la señora Robles es la primera presa política del gobierno de AMLO.

Lo segundo que debemos saber es que tanto la reclusión de Robles, como su inhabilitación para el desempeño en el servicio público –por 10 años–, son producto de una monstruosidad jurídica, de una pantomima legal y de una clara violación constitucional y al debido proceso.

En el primer caso, está claro que la señora Robles fue enviada a prisión luego de un tramposo montaje urdido desde lo más alto del poder; la casa presidencial, desde donde se ordenó a la Fiscalía General y al Poder Judicial hacer lo necesario para llevar a prisión a la señora Robles.

Con esa encomienda, el Ministerio Público falsificó una licencia de conducir, supuestamente solicitada por Rosario Robles, con un domicilio distinto al que ofreció en las diligencias legales.

Sabedor de de que se había falsificado la licencia de manejo de la señora Robles, el Juez de control, Jesús Delgadillo Padierna –amigo del presidente–, consideró que la ex secretaria de Estado había faltado a la verdad y, por tanto, no era confiable para seguir el proceso en su domicilio. 

Por eso, el Juez Padierna decretó la prisión preventiva.

En pocas palabras, resulta que tanto la Fiscalía General, como el Poder Judicial le tendieron una trampa a Rosario Robles; montaje para llevarla a prisión. ¿Cómo se le puede llamar a eso? Si, es un típico secuestro de Estado, o si se quiere, Robles es la primera presa política del gobierno de Obrador.

Hoy, y a pesar de que están a la vista de todos las trampas y trapacerías cometidas por instituciones del Estado, contra Rosario Robles, ninguna autoridad y menos institución alguna ha sido capaz de alzar la voz contra la monstruosa persecución de la que es víctima la ex presidenta del PRD.

Pero si alguien dudaba de la vileza de Estado contra Robles –ordenada por el propio presidente Obrador–, resulta que la Secretaría de la Función Pública decretó inhabilitar por 10 años a Rosario Robles, para el desempeño en el servicio,  público, a partir de otro engaño judicial.

Resulta que la señora Irma Eréndira Sandoval –titular de la SFP–, también recurrió al engaño, la mentira y la trampa legal al inhabilitar a Robles por cuentas bancarias prácticamente inexistentes.

Pero resulta de risa el “argumento legal” de Eréndira Sandoval para inhabilitar a Rosario Robles del servicio público.

Como no encuentran nada de peso contra Robles, la SFP utilizó dos cuentas bancarias de Robles que por años permanecieron sin actividad y, con esa engañina, argumentaron que no había reportado tales cuentas en su declaración patrimonial.

Al final, es de risa loca el ridículo que todos los días hacen ante la opinión pública, tanto el presidente Obrador como su gobierno, en su afán de llevar adelante una grosera venganza que, en el fondo, sólo victimiza a la ex presidenta del PRD.

Por eso no podemos pasar por alto preguntas fundamentales: ¿Dónde está la “estafa maestra” y sus desfalcos millonarios? ¿No aparecen cuentas de Robles con mas de dos mil pesos? ¿Esa es la brillante investigación?

Se los dije, el de AMLO es un gobierno sátrapa.