Hasta hoy, el feminicidio no figura en la agenda del presidente Andrés Manuel López Obrador y no se avizora un panorama diferente. Mientras tanto, el robo de combustible se mantiene como prioridad en el Congreso debido a la tragedia en Tlahuelilpan, Hidalgo.

Con tibieza y por encimita, algunos legisladores han subido a la tribuna para poner el tema en boca de todos, pero no como una problemática social que nos está costando vidas, sino como proyectil político para herir a sus adversarios con campañas negras.

Por si fuera poco, este lunes Ana María Ferráez Centeno, diputada local de Veracruz opinó que para evitar que se registren más feminicidios en el estado, debe existir un toque de queda.

Durante el evento Semillero Empresarial para El Desarrollo de México, en Xalapa, indicó que la estrategia podría aplicar para que las mujeres no salgan después de las 10 de la noche.

En entrevista para Contrapeso Ciudadano, la activista María Salguero opinó que «es incapaz de trabajar en políticas públicas para salvaguardar la vida de las mujeres y prefiere que se priven de su derecho a transitar libremente«.

Asimismo, Salguero dijo para este diario que una de las imágenes que más circulan y que hablan de la decisión de los legisladores morenistas, expone que los mismos “tipificaron el abuso sexual a menores como delito no grave; sin embargo, este dato es falso; la publicación está sacada de contexto dado a que lo que se discute es si estarían o no en el catálogo de ´delitos graves´ para que estos delitos impliquen prisión preventiva de oficio«, detalló Salguero.

Cabe mencionar que en la actualidad sólo 19 estados cuentan con un tipo penal que cumple total o parcialmente con las características para poder acreditar el delito.

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Los 13 estados restantes no cuentan con tipificación del feminicidio como delito

Sólo una tercera parte de los Congresos han armonizado sus legislaciones locales con el Código Penal Federal

Y mientras deciden si quieren hablar del tema, cientos de mujeres mueren baleadas, ahorcadas, acuchilladas, asfixiadas y hasta quemadas. Muy pocas reciben justicia y menos son escuchadas por las autoridades. Las familias exigen justicia, pero nadie las voltea a ver.

MO