El año 2022 ha resultado de inusuales situaciones, ante todo, pensando en los orígenes mismos de la guerra de la Federación Rusa sobre Ucrania, hasta las pasadas elecciones en EEUU, en dónde muchas de las encuestas y análisis prospectivos, consideraban que el trumpismo al interior del partido republicano cerrarían el cerco en contra de la administración Biden.  los pronósticos fallaron y si bien, tendrá dificultades los demócratas para gobernar a la más poderosa nación del mundo, demostró la ciudadanía estadounidense que aún creen en la democracia y en el american way of life, como sustento de su identidad nacional.

Las diversas circunstancias en las que se ha ido desarrollando la geopolítica del siglo XXI, permiten la revisión del pensamiento de Zbigniew Brzezinski, quien en 2004 llevo a cabo una importante revisión del escenario internacional, tras los ataques del 11 de septiembre que abrieron la caja de pandora, frente al combate contra el pensamiento islámico fundamentalista, que permitían considerar a un mundo dirigido a lograr el control de este flagelo.

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Siria, Irak, Afganistán, Yemen, Pakistán, Indonesia, Arabia Saudita, como El Líbano, Jordania e Israel, se convirtieron en mayor o menor medida, en diversos teatros de operaciones para reducir a los grupos de radicalismo religioso como Hamas, Hezbolá, pero ante todo a Al Qaeda, que buscaban diseminar su pensamiento teocrático a lo largo de Medio Oriente, el Magreb, el Sudeste Asiático y de ser posible, generar una importante influencia, que desestabilizara a la Unión Europea como a los EEUU por ser consideradas naciones infieles, que corrompían a la sociedad.

En ese escenario, es importante considerar que la obra de Brzezinski, intitulada, El dilema del mundo, donde refiere que: aun sin llegar a usa situación apocalíptica, con toda seguridad se irá ampliando la lista de escenarios que podrían producirse como consecuencia de las tensiones internacionales o de las pasiones maniqueas. Entre ellos se incluye:

1.- una guerra estratégica central y enormemente destructiva (todavía factible en este momento, aunque improbable) entre Estados Unidos y Rusia, y, seguramente en unos veinte años, mas o menos, entre Estados Unidos y china, así como entre china y Rusia.

Quien fuera Consejero de Seguridad Nacional del presidente James Carter, tras casi veinte años de su análisis geopolítico, observó que la rivalidad entre las potencias seguiría, no obstante, de los diversos escenarios que se les fueran presentando en su propio devenir histórico.

Veinte años han pasado y los escenarios de la confrontación se reanudan así como los viejos antagonismos, pero con nuevos influjos mediante los cuáles, los principales actores buscan determinar el destino del siglo XXI, una apuesta que involucra a toda la humanidad, pues a consecuencia de quien gane o pierda, las naciones, los países y sus sociedad habrán de realizar los ajustes necesarios para vivir o sobrevivir.

Veinte años, en los que las potencias han realizado los ajustes necesarios para definir sus espacios vitales y proyectar sus zonas de control y dominio, con los que se mantengan sus intereses nacionales vigentes ante sus propias sociedades, en un discurso nacionalista (con las adecuaciones a cada potencia), que salvaguarde la integridad de la población hacia un objetivo único, el cual es mantener su propio Statu Quo frente a su adversario, esperando mejores tiempos para un nuevo enfrentamiento.

Pareciera que el tiempo que ofreciera Brzezinski, esta por agotarse y más aún, cuando a diario las distintas cadenas de multimedia, los distintos corresponsales ofrecen imágenes, testimonios de una guerra (que desde México se observa como lejana) que va poco a poco, redefiniendo  el escenario internacional. Primero fueron los precios del petróleo y gas , que al ir a la alza tuvieron un efecto inmediato en las distintas cadenas productivas del mundo, luego fueron los precios de los cereales a condición de que Ucrania no podía seguir en su proceso de exportación de los granos por obvias condiciones de la guerra.

Pero el escenario se amplio hacia el Mar de China, con un beligerante Xi Jinping que utilizando todo el poder que le otorga su mandato, mantiene una actitud agresiva hacía la isla de Taiwán, como también las acciones de demostración de fuerza por parte de Kim Jong Un, al autorizar el lanzamiento de misiles sobre Corea del Sur  y Japón.

Estos veinte años del dilema de los EEUU como potencia hegemónica, permiten una reflexión de lo que son como nación, ¿qué son para el mundo?, ¿qué es ser estadounidense en el siglo XXI? ¿qué valor tiene la democracia y las libertades humanas para el nuevo ciudadano estadounidense proveniente de Latinoamérica?  Las elecciones que tuvieron lugar el pasado martes 8 de noviembre, simbolizaron que la sociedad estadounidense aun cree en los valores democráticos, con los cuales los padres fundadores, crearon a una nación democracia que rivalizó y venció a los viejos poderes europeos, pero que ahora esta en el camino de redefinirse a sí misma.

Las elecciones de medio tiempo, le dieron un gran respiro a la administración del presidente Biden, no obstante que todo aparentaba una derrota para su partido y con ello, la inmovilidad de su gobierno, en un momento complejo y delicado en el escenario internacional, sin embargo, las condiciones fueron otras que aún con la perdida de la Cámara de Representantes y un debate pendiente, por una senaduría que daría una ventaja relativa a los demócratas, el presidente Joseph Biden, tiene un breve espacio de movilidad política para afrontar los próximos dos años de su mandato.

Veinte años han pasado desde que fuera ofrecido a la opinión pública mundial, El dilema de los EEUU y su hegemonía esta bajo asedio, desde Moscú y Beijing, en el continente americano, los gobiernos populistas y de izquierda controlan prácticamente a la mayoría de Latinoamérica y para confrontar a sus viejos rivales, alianzas como la OTAN, AUKUS y QUAD, se fortalecen con el firme sentido de dar certidumbre a su Statu Quo.  ¿Será a caso que para mantener su predominio mundial, los EEUU Deberán llevar a cabo un reordenamiento de sus instituciones? De ser así ¿Qué impactos traerá al mundo? ¿Cuál será el papel de México en ese reordenamiento?  Muchas preguntas comienzan a surgir para el análisis de la inteligencia estratégica desde el análisis geopolítico.

El Consejero de Seguridad Nacional, sentenció citando al apóstol Mateo: Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. […] hagan brillar su luz delante de todos para que ellos puedan ver sus buenas obras.  Que así sea y Estados Unidos brille. Y así, el tablero mundial sigue con sus movimientos, el reloj de juego sigue su marcha al compas de los tambores de guerra.

Mientras tanto en Palacio Nacional, el quehacer político de este país termina al mediodía para dar paso a tratamientos médicos o bien para jugar un rato al beisbol, que las corcholatas tengan sus riñas entre sí, al final de cuentas, el mundo no interesa y sí interesa, es entorno a una diplomacia volcada al Mundial de Qatar 2022