La construcción de la refinería de Dos Bocas, una de las obras faraónicas de Andrés Manuel López Obrador, no ha dejado ningún beneficio a los habitantes del municipio de Paraíso Tabasco, que sigue siendo uno de los más pobres de la entidad.

Cuando anunció el proyecto, López Obrador aseguró que la obra generaría miles de empleos para los habitantes de Paraíso, pero la inmensa mayoría de quienes laboran para las empresas que intervienen en la construcción no son ni siquiera de Tabasco, sino de otras entidades, como Veracruz, Puebla y Oaxaca.

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Paraíso sigue sumido en la marginación, al grado de que de acuerdo con datos del INEGI y del Coneval, aproximadamente el 45 por ciento de la población habita en viviendas sin disponibilidad de servicios urbanos básicos, es decir, sin agua y sin drenaje.

La falta de cumplimiento en las promesas del presidente y del entonces gobernador Adán Augusto López provocaron que la población castigara a Morena y el pasado 6 de junio le diera su voto a la candidata del PRD, Ana Luisa Castellanos.

La nueva alcaldesa estuvo hace unos días en el Senado, en donde denunció que la población de Paraíso sigue esperando los beneficios que la “Cuarta Transformación” le prometió por la construcción de Dos Bocas.

Indicó que el gobierno federal le ha inyectado millones de pesos a la refinería de Dos Bocas pero no ha destinado ni un quinto en apoyo para mejorar la infraestructura y los servicios públicos de Paraíso, el municipio pobre que le dio alojamiento a una obra faraónica que no servirá de mucho.

JC

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