El presidente Joseph R. Biden durante el periodo de campaña, cuándo hacia referencia a los temas internacionales, mantuvo una frase que comenzó a ser emblemática por el contenido político e ideológico que iba en el sentido de que EEUU regresaría, ahora ya a cargo de su nación ha reiterado que los EEUU han regresado y en efecto, a partir de este mes, tal como lo prometió el día de su investidura, se ha avocando a replantear la manera en la que se estuvo manejando la política exterior, su posicionamiento geopolítico y la perspectiva con la que se actuó en materia de la seguridad internacional.

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En ese sentido, su Secretario de Estado Antony Blinken, ha llevado a cabo una serie de pláticas con sus homólogos, a partir de las necesidades estratégicas que tiene la administración Biden, para ir acomodando las piezas que faciliten que EEUU retome la confianza de  sus socios estratégicos y aliados, y así, seguir sustentando el liderazgo mundial en momentos complicados por los propios efectos de la pandemia, pero también, por la manera en la que fue conducida la presencia estadounidense ante el mundo durante el gobierno de Donald Trump.

El propio Secretario de Estado Antony Blinken, ha señalado que la actuación de los EEUU ante el mundo deberá ser bajo el principio de la multilateralidad, de ahí qué, durante el mes de enero se dedicó a ir estableciendo la comunicación con aquellas naciones que le son prioritarias para el crecimiento económico o bien, que le permitan seguir manteniendo una sólida presencia internacional, por tal causa se hicieron diversas llamadas a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, con el Secretario General de la OCDE, el mexicano, José Ángel Gurria, como también a sus pares del Canadá y México, para posteriormente, con cada uno de sus aliados al interior de la OTAN y de aquellas naciones que son esenciales para la estrategia regional, como son Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Israel, Arabia Saudita, la India o Japón.

Pero dentro de las pláticas mas importantes se encontró la que llevó a cabo con Sergei Lavrov, canciller de la Federación Rusa, para ir asumiendo posiciones referentes a la actual situación que prevalece en temas como Siria, los fundamentalismos religiosos y ante todo, lo referente a las negociaciones del arsenal de armas nucleares, que durante la administración del presidente Trump se vieron suspendidas e incluso, con la amenaza de la suspensión de los propios tratados vigentes, lo que pondría en ciernes los actuales protocolos de seguridad nuclear mundial, que son herencia de la Guerra Fría.

En ese sentido, a la par de las acciones que está llevando a cabo el Secretario de Estado, se encuentran las que esta emprendiendo el General retirado Lloyd Austin, (quien en su etapa de retiro fue parte del consejo de administración de la empresa de tecnología militar Raytheon Tecnologies, que actualmente realiza importantes investigaciones en el campo de la inteligencia artificial para ser usadas por la Fuerza Aérea y el Comando Espacial, que fue creado en la administración anterior), al mantener un diálogo de confianza con sus socios al interior de la OTAN, para que dicha organización siga siendo el principal bastión de la seguridad internacional, sumado a la propia necesidad de seguir avanzando en la modernización de toda la infraestructura de la defensa estadounidense.

El quehacer que están llevando a cabo ambos secretarios, va a contra reloj a causa de la manera en que la República Popular de China (RP de China), ha estado estableciendo su condición de potencia que desea, anhela y quiere definir los destinos del mundo en las próximas décadas.  La propia condición de la pandemia le permitió a esta nación mantenerse como la principal proveedora de diversos bienes que tuvieran que ver con el mantenimiento de las cadenas de suministro a nivel global, lo que permitió que su economía siguiera en activo, no con el dinamismo de años anteriores, pero que facilitara que el desarrollo nacional mantuviera un ritmo aceptable en lo que las economías nacionales, puedan restablecer sus procesos de crecimiento.

Para los EEUU, si esto es complicado, también lo es, que los activos de los principales bancos de la RP de China se han mantenido por encima del sistema bancario estadounidense y europeo, por ende, la reciente entrevista telefónica entre el presidente Joseph Biden y su homológo Xi Jimping, en la que se acordó buscar puentes de conciliación para mantener activa a la globalización, es un adecuada estrategia de ambas partes para darle un respiro a las actuales condiciones de la economía global tal como ya lo habían advertido especialista en el Foro de Davos de la necesidad de la recuperación económica acelerada, para evitar una segunda recesión, que colapsaría al sistema económico global.

Asimismo, la Casa Blanca a través de su portavoz oficial Jen Psaki, estableció  que su país no buscaba la confrontación comercial, que pudiera desencadenar en una tensión mayor entre las dos naciones, por las afectaciones que una situación con esas características, pudiera generar en un momento en que no era deseable para ninguna de las dos partes, como tampoco para los socios de las partes involucradas.  Sin embargo, para el gobierno estadounidense la estrategia de los Dos Océanos sigue siendo un asunto de suma atención, pues es parte del llamado Sueño Chino y que tiene como origen, el año de 1982 cuándo a instancias del Almirante Liu Huaqinq, la armada se separó del ejército y comenzó a adquirir su propio prestigio y preponderancia ante el mundo, en el espacio marítimo, en dónde los EEUU durante la segunda mitad del siglo XX y la primera década de este siglo, habían ejercido un predominio casi absoluto (esto a causa de la propia capacidad naval de la Unión Soviética).

Como también, el proceso que ha llevado el gobierno de Beijing, para consolidarse como un líder en lo referente a las tecnologías de la cibernética, el ciberespacio y la inteligencia artificial, estableciéndose como un serio competidor del Know how, que definirá las líneas de investigación científica por las que habrán de transitar el resto de las economías nacionales.

Para el Estado México es de vital importancia como establecerse en estos procesos de competencia global, pues no cabe el posicionamiento de la defensa a ultranza de la soberanía, pues en este siglo la soberanía se defiende con acciones concretas de ser un importante competidor en el espacio global y para ello, es necesario la construcción de políticas tendientes a la consolidación de investigación científica, de profundizar la democracia, ejercer la libre competencia, fortalecer a la iniciativa privada y madurar en las libertades humanas, será esta la manera para que México tenga los elementos soberanos para coexistir en el siglo XXI.