AL TIEMPO

Para nadie es nuevo que el de Andrés Manuel López Obrador es un gobierno de mentirosos.
No es nuevo que el mayor mentiroso es el propio presidente de los mexicanos, López Obrador. Y es que todos los días AMLO dice, en promedio, 60 mentiras en sus conferencias mañaneras.

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Por ejemplo, en 17 meses de su joven gestión presidencial, López Obrador ha acumulado casi 60 mil mentiras. Incluso, el mandatario mexicano se coloca en el primer lugar de los
mayores récords, entre los presidentes más mentirosos del mundo. Y una de las mentiras criminales de López es que la ayuda federal a los gobiernos estatales –para la pandemia del Covid-19–, que no fue más que basura médica, la cual fue rechazada por la mitad de los gobiernos estatales.

Por eso, resultó de risa loca que apenas la mañana del 16 de abril, en uno de sus teatros de mentiras, Obrador acusara a diarios del estado de Chihuahua de mentir, de fabricar acusaciones falsas –fake news–, contra su gobierno y el de su amigo, el gobernador Javier Corral.

Peor aún, Obrador acusó, sin ofrecer una sola prueba, a supuestos “famosos” –que tienen millones de seguidores–, de recibir dinero para prestarse a una campaña de difamación en contra de su gobierno. Y en el extremo del cinismo, el delirio y la desvergüenza, Obrador se
atrevió a decir, incluso, que si no fuera por los éxitos de su gobierno, el mundo lo colocaría como uno de los peores gobiernos del mundo, gracias a las campañas de difamación en su contra.

Lo cierto, sin embargo, es que el “Mentiroso de Palacio” se mordió la lengua al acusar a diarios de Chihuahua de mentir, al tiempo que Gobernación inició acciones legales contra esos mentirosos mediáticos. Y es que, en efecto, los diarios de Juárez y Chihuahua difundieron imágenes falsas sobre presuntos muertos a causa de la pandemia de Covid-19 Esos diarios pretendieron hacer creer que eran imágenes de la crisis sanitaria que se vive Chihuahua. En respuesta, el gobernador Javier Corral grabó un video –que difundió en redes–, en el que, con toda razón, denunció la difamación mediática.

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Curiosamente la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero se subió al tema y luego de aplaudir la denuncia de Corral, amenazó con iniciar sanciones legales contra los medios.
La mañana del 16 de abril, López Obrador retomó el tema, al tiempo que Gobernación anunció sanciones para los diarios de Juárez y Chihuahua.

Pero de manera inexplicable, el mandatario mexicano asumió que se trataba de una campaña en su contra y –en una de sus clásicas amenazas veladas–, dijo que su vocero, Jesús Ramírez, le había entregado “una lista de famosos” que supuestamente cobran grandes cantidades de dinero para una presunta campaña de desprestigio a su gobierno, en redes.

Es decir, con razón, el presidente acusó a los diarios de Chihuahua pero, al mismo tiempo, lanzó monstruosas mentiras contra supuestos “famosos” y, sin ninguna prueba, los acusó de cobrar sumas estratosféricas para difundir quién sabe qué clase de campañas en su contra.

En efecto, el mayor mentiroso de la historia, el presidente López, acusó con toda razón a medios de Chihuahua, de mentir, y luego, el presidente mintió sobre una supuesta campaña en su contra.

Peor aún, la tarde del mismo jueves 16 de abril, en un escándalo que confirma la rebelión de gobernadores –todos los del PAN, el de Nuevo León, de Jalisco, Puebla y Baja California–, el mandatario de Michoacán, Silvano Aureoles, acusó a López Obrador, al subsecretario de Salud, Hugo López Gatell y al director del IMSS, Zoé Robledo, de mentir y engañar al pueblo de México sobre un supuesto Centro de Reparación de Ventiladores Mecánicos para enfermos de Covid-19.

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“O les gusta mentir o los obligan a mentir”, dijo Aureoles. Y explicó que, en efecto, el presidente Obrador inauguró en Michoacán un Centro de Tecnología Médica, “pero que en realidad es un edificio vacío, sin equipo y sin uso”. Es decir, otro engaño de AMLO.

La gran mentira, sin embargo, había comenzado cuando a causa del reclamo en todo el país por la falta de ventiladores mecánicos para los enfermos de Covid-19, tanto López Gatell, como Zoé Robledo, engañaron a los mexicanos con el cuento de que los equipos se reparaban en Michoacán. Otra mentira de Estado. Por eso las preguntas.

¿Sancionará la titular de Gobernación a López Obrador por mentir y engañar a los mexicanos, con el cuento de que “muchos famosos” cobran para difamar a su gobierno?

¿Quién sancionará las casi 60 mil mentiras de López Obrador?

¿No sancionará Gobernación a López Gatell y a Zoé Robledo por mentirle a los ciudadanos, igual que sanciona a diarios mentirosos?

¿Quién sancionará el gasto de miles de millones de pesos que tira el vocero presidencial, para pagar miles de bots que difaman y calumnian a los críticos del gobierno de AMLO?

¿O será qué se trata de una persecución selectiva de los mentirosos?

¿No es esa una dictadura?

Así la crisis de las mentiras y los mentirosos.

Se los dije.