La situación en la Ciudad de México está peor que nunca. En lo que va de 2019 van al menos 33 feminicidios, el secuestro creció 103 por ciento, los robos están a la orden del día, el transporte público es insufrible e inseguro y los asesinatos no paran.

La semana pasada nos esteramos de dos casos que nos explican y exhiben la inseguridad.

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Primero, Norberto Ronquillo, el joven de 22 años que fue secuestrado, le pidieron recompensa a su familia y luego lo encontraron muerto en Xochimilco. Ya pasó una semana y nadie sabe qué pasó, dónde lo secuestraron, cómo y por qué.

Las autoridades capitalinas sólo tienen dos líneas de investigación, que fue un familiar o amigo cercano el que ayudó a su secuestro o que es parte de las acciones del crimen organizado que tiene dominada la parte sur de la capital.

El segundo, Leonardo Avendaño. Un joven que soñaba con ser sacerdote y cuyos sueños fueron truncados en la misma alcaldía que Norberto, Tlalpan. Lo encontraron asfixiado en su vehículo. Aunque dijeron que no fue secuestro, sí hubo asesinato.

El tema llama la atención cada vez más, la procuradora Ernestina Godoy habló sin que nadie se lo pidiera y dijo que no va a renunciar, que harán una investigación limpia. Y mientras arman carpetas de mil hojas, los asesinos de Norberto y Leonardo siguen libres.

La incapacidad de las autoridades capitalinas se vuelve cada día mayor. Mientras los delitos cobran vidas, ellos se limitan a decir que están trabajando, investigando, amando los casos, pero hay muy pocos resultados.

Secuestrar jóvenes y asesinarlos no es un caso atípico, no es un chiste, no es un hecho aislado, secuestrar jóvenes y matarlos es la respuesta natural a la incapacidad, la corrupción y la protección que se brindan al crimen organizado, las cúpulas de seguridad en la Ciudad de México.

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Y si usted se pregunta quién le abrió la puerta al narco, la respuesta es muy sencilla. La Unión de Tepito se descontroló con Ricardo Monreal y Morena en la Cuauhtémoc, Iztapalapa está peor que nunca, Tláhuac destapó al narco en una administración morenista, mientras que Tlalpan y Xochimilco hoy son la cuna del secuestro. Todas estas delegaciones son gobernadas por Morena.

Y no, no se equivoque, no decimos que sólo hay narco en estas alcaldías, incluso no dudamos que haya crimen en las otras, pero lo curioso es que son del mismo partido y en ninguna están haciendo algo para frenar a los criminales.

Necesitamos respuestas, quién fue y por qué lo hizo, alguien debe decirnos ¿quién secuestra estudiantes y los mata?