Después de colocar a todo el país en emergencia por la falta de combustible; luego de poner en riesgo la Seguridad Nacional por el desabasto de gasolina, ¿qué más necesitan los ciudadanos para entender que el nuevo presidente es un inepto?

    ¿Qué más debe pasar para que los partidos opositores, los ciudadanos, los críticos, intelectuales y periodistas empiecen a exigir que López Obrador renuncie?

    ¿No ha sido suficiente con la mayor deuda que López Obrador nos ha endilgado como sociedad al tirar el NAIM?

    ¿Quieren ver a México convertido en otra Venezuela, para entender que por lo menos 30 millones de mexicanos se equivocaron?  

Durante mucho tiempo, muchos críticos y especialistas lo advirtieron desde muchas aristas y en muchas forma.

    López Obrador es-un-pe-li-gro-para-México. Remacharon con toda clase de argumentos, evidencias y pruebas contundentes.

    Y es que de manera inobjetable mostraron, por ejemplo, que el gobierno de AMLO en el entonces DF fue un fracaso; fue el peor gobierno.

    Más aún, recordaron que esa gestión convirtió a la capital del país en el reino del secuestro y el crimen y que, a pesar de la marcha más numerosa de la historia, López Obrador llamó “pirruris” y “fifís” a los manifestantes.

    Luego Obrador mostró que no es un demócrata y luego de las elecciones presidenciales de 2006 y 2012 inventó dos supuestos fraudes que nunca existieron, además de mandar al diablo las instituciones.

    Más adelante se probó que construyó su partido, Morena, con dinero negro, de dudosa procedencia, incluso dinero venezolano.

    A pesar de todo lo anterior, muchos siguieron haciendo oídos sordos y ojos ciegos. Nadie quería escuchar y menos ver que AMLO era y sigue siendo un peligro para México.

    Luego vino la campaña presidencial de 2018, en donde AMLO violó todas las reglas y nadie dijo nada.

    Al final ganó de manera abrumadora en julio de 2018, gracias a una campaña de mentiras, engaño y difamación contra todos los políticos adversarios, contra los críticos y los medios.

    Ya como presidente electo, mostró que es un gran mentiroso; aquí se le documentaron hasta 120 mentiras en la campaña y en las semanas posteriores a su victoria.

    Y más adelante empezó la tragedia.

    Obrador tiró la mayor obra de infraestructura, el NAIM, que nos costará a todos pagar de nuestros impuestos por 25 años más de 145 mil millones de dólares. Un Fobaproa mayor al de Salinas y Zedillo.

    Engañó a todos con la baja en la gasolina, con el regreso de los militares a los cuarteles, con el castigo a los corruptos y convirtió a su gobierno en el reino de la corrupción y la traición.

    Y en la última semana todos los mexicanos debemos padecer la peor de las tonterías de un presidente, el desabasto de gasolina.

    ¿Qué tiene que pasar para que la sociedad mexicana deje de ser una sociedad de idiotas y exija seriedad, responsabilidad y que deje el cargo quien no hace bien su trabajo?

    Siempre lo supimos y pocos lo quisieron ver; López Obrador es un peligro para México.

    Se los dije.