En un México polarizado por el propio Presidente, no es menor la duda que subyace sobre la credibilidad que tendrá la investigación del gobierno federal, en el caso Puebla.

¿Quién le va a creer al Presidente Obrador, si en el caso del NAIM engañó a los mexicanos con una “encuesta gansito”?

¿Quién le va a creer a Obrador si durante su campaña y ya como Presidente engañó a todos los ciudadanos y a sus votantes sobre la promesa de  bajar el precio de la gasolina?

¿Quién le va a creer a Andrés Manuel si mintió cuando dijo que sacaría de las calles a militares y marinos y, al final, no cumplió y militarizó aún más la seguridad pública?

¿Quién le va a creer al resultado de un investigación si la llevará a cabo un “gabinete carnal”, a través de “un fiscal carnal”, con “jueces carnales”, “diputados carnales”, “senadores carnales”…?

¿Quién va a creer que habrá una investigación imparcial, seria y a fondo, cuando el principal adversario político de la gobernadora fallecida y de su esposo, se llama Andrés Manuel López Obrador y es, casualmente, el Presidente de los mexicanos?

¿Quién va a creer que el gobierno de Obrador hará una investigación sin más interés que el de la verdad cuando –como dijo Manuel Clouthier Carrillo–, el principal beneficiado de esa tragedia es “el bebé” consentido de AMLO; Miguel Barbosa?

¿Quién va a creer que se investigará a fondo la muerte de la gobernadora Martha Erika Alonso y de Rafael Moreno Valle, si existen montañas de videos que exhiben a Miguel Barbosa, a Yeidckol Polevnsky y al propio Andrés Manuel López Obrador, en abierta guerra política contra la mandataria de Puebla y contra su esposo, líder de los senadores del PAN?

¿Quién defenderá la idea de que no se trató de un crimen de Estado, cuando AMLO, Epigmenio Ibarra y toda la prensa afín al candidato presidencial y al ahora presidente, hizo del “crimen de Estado” uno de los negocios políticos más rentables?

¿Quién va a olvidar que AMLO, Epigmenio Ibarra y todo su grupo político convirtieron el horrendo “crimen de los 43” en un circo político para su beneficio electoral y para debilitar al gobierno de Peña Nieto?

¿Quién olvidará que sin una sola prueba, Obrador y Epigmenio Ibarra convirtieron en “crimen de Estado” el extermino de los 43 de Ayotzinapa y que hoy, los inventores de esa farsa, apelan a la serenidad, a no especular, a esperar una investigación oficial…?

Lo cierto es que todo el odio que por décadas sembraron Morena, AMLO y su grupo político hoy se revierte contra el gobierno de “la cuarta transformación” y –cualquiera que sea el resultado de la investigación–, pocos creerán lo que arroje sobre la tragedia de Puebla.

Y es que, por mas que digan y que hagan en el gobierno federal, Puebla, la muerte de la gobernadora y de su esposo senador serán el Ayotzinapa del gobierno de Obrador.

AMLO cosecha lo que sembró; división y odio.

Se los dije.