Ensimismados como estamos en la polarizada discusión pública (política), sobre todo cuando el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y el presidente de la República la promovieron irresponsablemente y la oposición la asumió sin encontrar otras salidas, cada tema que incide en el bienestar de las personas se convierte en una arena de disputas.

Hace una semana, aproximadamente, ante la evidente incapacidad para prevenir la cuarta ola de contagios, el Gobierno de la Ciudad de México se vio imposibilitado de brindar “gratuitamente” pruebas rápidas de detección de antígenos de Covid-19. La demanda va creciendo y las personas están necesitándola para saber sobre su contagio la forma de atender su movilidad laboral, educativa, etcétera. Los quioscos y pruebas son insuficientes, evidentemente.

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Así, diputados y Alcaldes del Partido Acción Nacional (PAN) informaron que en distintas sedes se podrían módulos donde la prueba se proporcionaría a bajo costo. Los costos, entre ellos mismos, variaba.

¿Por qué el Gobierno de la Ciudad de México ha sido incapaz de proporcionar suficientes pruebas gratuitas desde el inicio de la pandemia? ¿No supo lo que vendría de nuevo a México y a la Ciudad, en especial?

¿Por qué las Alcaldías de oposición no previeron presupuesto –aún con recorte- y reorientaron los gastos para pruebas?

Desde el lado de la oposición, el cuestionamiento al Gobierno de la Ciudad fue creciendo y la propuesta de solución fue gestionar el acceso a las pruebas, a un costo bajo y que, no eran gratuitas debido a que los recursos provienen de los impuestos.

Desde el lado de MORENA y el Gobierno de la Ciudad la crítica a las acciones de las Alcaldías gobernadas por el PAN, fue que estaban lucrando y que habría personas que no alcanzarían a pagar la prueba. Además, legisladores, funcionarios y opinólogos de la Cuarta Transformación, rápidamente, “deslegitimaron” las pruebas que las empresas aplicaban en las Alcaldías del PAN porque no estaban certificadas. (De hecho, la Alcaldía Miguel Hidalgo reconoció la deficiencia de una de estas empresas).

¿Quién tenía la razón? Ese fue el debate. Quizá, un análisis más profundo nos advertiría que las acciones son visiones de política pública y, por supuesto, de propuestas de gobierno. Sin embargo, el debate no fue por ahí, fue a través de descalificaciones.

¿Alguno de estos jugadores, en la escena de las pruebas, se preguntó o planteó la posibilidad de coordinar esfuerzos? Por supuesto que no.

Advierto que la polarización política hace casi imposible que se pongan de acuerdo, aunque la solución parecía sencilla: Por una parte, el Gobierno de la Ciudad de México podría focalizar los esfuerzos de las pruebas gratuitas a las zonas de mayor nivel de contagio y de bajos recursos socioeconómicos y las Alcaldías gobernadas por el PAN crear una red para cubrir las zonas geográficas de mayor nivel de ingresos.

Ni las pruebas proporcionadas por el Gobierno de la Ciudad de México son gratuitas ni las de las Alcaldías gobernadas por el PAN. Y es evidente que tampoco pueden cubrir las necesidades que la población tiene. Así, la riña discursiva se divide entre dos opciones ineficientes: unos porque no cubren gratuitamente la demanda y otros porque no consideran a las personas que carecen de recursos económicos.

¿Por qué desde el Congreso de la Ciudad de México, al analizar el presupuesto, en diciembre del 2021, no se previó contar con una bolsa emergente? ¿O todo es responsabilidad de MORENA?

Las dos posiciones políticas alimentan la polarización cada día. Y al hacerlo incrementan la deficiencia de la administración pública. ¿Eso nos están ofreciendo? En el 2024 ¿tendremos que elegir solamente por esas opciones?

¿No se podrá construir una posición política que deje atrás los enfrentamientos y sea capaz de construir con los contrarios?

Mientras, eso es lo que hay y así estamos enfrentando la Cuarta Ola del Covid-19.