La primera pregunta apunta al Senado de la Republica.

    ¿Dónde están los senadores, de todos los partidos, frente al incapaz gobernador de Morelos?

Y es que el ex futbolista y farsante de la política llamado Cuauhtémoc Blanco, no solo es un fraude como mandatario estatal de Morelos y no sólo es culpable de la intolerable ingobernabilidad que vive la entidad.

No, Cuauhtémoc Blanco es todo aquello que no debe ser la política y el servicio público; es emblema del fracaso de la alternancia en el poder, que colocó a Morena como el partido hegemónico.

¿Dónde están los senadores, de todos los partidos, ante un bulto como el inepto Cuauhtémoc Blanco?

La respuesta a la interrogante anterior confirma la primera conclusión; resulta que los senadores, sobre todo los de Morena, están ocupados en la destrucción de la democracia mexicana; ocupados –como Ricardo  Monreal–, en ganar elecciones, a costa de lo que sea, incluso a costa de hacer gobernador a un impresentable –se debía decir, a un imbécil–, como Cuauhtémoc Blanco.

Es decir, queda claro que a nadie –ni a Morena, ni al PAN y menos al PRI–, le importa que una entidad federativa, como Morelos, sea presa de la peor ingobernabilidad que se ha visto en décadas.

¿Ingobernabilidad?

En efecto, la balacera que costó la vida a dos hombres la mañana de ayer, en la plaza principal de Cuernavaca, no es más que el mejor ejemplo de que en Morelos reinan la ingobernabilidad, el caos y la violencia.

Dicho de otro modo; en Morelos, el gobernador Cuauhtémoc Balnco no gobierna, en tanto que instituciones como el Congreso y el Poder Judicial son floreros inservibles y la policía ha sido coptada por el crimen.

Y si lo dudan, van las pruebas.

Como todos saben, el atentado de la mañana de ayer en Cuernavaca tenía objetivos bien claros; dos de los más notorios enemigos políticos del gobierno estatal, que encabeza Cuauhtémoc Blanco.

El teatro del la escena fue nada menos que el Zócalo de Cuernavaca; el ataque se llevó a cabo a la hora pico, cuando la plaza está repleta.

El ataque ocurrió cuando un grupo de ciudadanos se manifestaba contra el gobierno estatal, a plena luz del día; frente adecenas de reporteros y cámaras de televisión y cuando se realizaba una entrevista a uno de los más cercanos colaboradores del mandatario estatal, el inútil Cuauhtémoc Blanco.

¿Cuál es el mensaje de todo lo anterior?

¿Por qué se cometen dos crímenes a la vista de todos, como para que todos sepan por quién iban y quién es el presunto autor intelectual? ¿Por qué una escena del crimen que permitió no sólo la identificación del autor material sino la grabación de la balacera y convirtió en tendencia las imágenes del caos y el miedo?

¿Por qué se le entregó al autor material de los crímenes una pistola oficial, como para mandar el mensaje de que fue un crimen de Estado?

Queda claro que el gobernador de Morelos está metido entre las patas de los caballos; es evidente que se puede presumir que forma parte de las mafias criminales y que, por todo ello, le cobran facturas.

Y si tienen dudas, va un ejemplo del cochinero en el que se ha metido el ex futbolista que tiene a Morelos en la total ingobernabilidad.

Uno de los muertos en la balacera había peleado con el gobernador, al que culpaba de la muerte de su hijo, otro empresario joven asesinado en 2017.

Otro de los muertos es un jefe sindical estatal de la CTM; también enfrentado con Cuauhtémoc Blanco.

Es decir, dos enemigos del gobernador asesinados en una balacera que parece de película.

En otras palabras; la ingobernabilidad total, un estado convertido en caos total y un gobernador que es un imbécil total.

¿Y qué hacen los senadores de la República?

¡Juegan a la escuelita!

¡Se los dije!