Desde el día uno de la administración de Claudia Sheinbaum al cargo de la capital del país, se afirmó que los granaderos dejarían de usar el equipo antimotín que los caracterizaba, pues «la ciudad no necesita más actos de represión», aseguraron en diciembre pasado las autoridades.

Palabras más, palabras menos, fueron las de Jesús Orta, secretario de Seguridad de la Ciudad de México, quien acompañó las declaraciones de «la Sheinbaum» y reiteraron que solamente sería desplegado un grupo en caso de que se requiera contener actos violentos.

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Cuatro meses después viene la prueba de fuego para la policía capitalina y la jefa de Gobierno: la representación 176 de la Pasión de Cristo en Iztapalapa.

Pese al protocolo anunciado en un principio, el cual detallaba el plan para que 3 mil elementos de la policía resguardarán la capital del país, lo cierto es que la inseguridad rebasó a las autoridades y se han visto orillados a reclutar más efectivos.

Los granaderos, quienes pertenecían a la Dirección de Policía Metropolitana y estaban adscritos a las zonas Oriente o Poniente, eran desplegados en operativos específicos como desalojos, manifestaciones, partidos de futbol o eventos religiosos.

Se habla de derechos humanos y que dicha acción mejorará la percepción de la policía y contribuirá a que la autoridad garantice los mismos; sin embargo, han pasado 4 meses y ni la percepción ni el actuar han impactado en los niveles gravísimos de inseguridad que hoy vive la capital del país.

Ha sido el inicio del año más violento de la historia de la CDMX, desde que se lleva un registro de las incidencias delictivas. La quinta entidad con el mayor incremento de homicidios en enero y febrero de 2019 es la capital del país, donde la tasa pasó de 2.17 víctimas por cien mil habitantes a 3.2 víctimas por cien mil habitantes, que es un repunte del 47.5 por ciento.

Los granaderos también aminoraban el pesar de las manifestaciones, las cuales por cierto han sido el pan nuestro de cada día con las protestas en contra de varias decisiones tomadas por el autodenominado Gobierno de México, la más importante, la de la CNTE. Aún así, no hubo represión por parte de estos elementos policiacos en las últimas décadas.

Estos efectivos también participaban en eventos masivos de congregación, como lo es el caso de la Semana Santa en Iztapalapa, en el cual se espera la llegada de poco más de 2 millones de personas para ver la representación de la Pasión de Cristo.

Desde el domingo pasado a temprana hora, actores y vecinos se prepararon para iniciar esta tradición que se lleva a cabo en los ocho pueblos principales de la alcaldía y que concluyen el próximo sábado 20 de abril, con el Sábado de Gloria.

En esta demarcación se llevaron a cabo actividades en la Macroplaza, en la Parroquia de San Lucas y en el Santuario del Señor de la Cuevita, las actividades continuarán los próximos días.

En la alcaldía Cuajimalpa, que se ha convertido en la segunda demarcación con mayor número de asistentes en la Semana Santa, también dieron inicio las actividades de la representación de los pasajes bíblicos donde participarán 203 actores; las calles que permanecerán cerradas a la circulación vehicular serán: Juárez, Veracruz, Ocampo, las avenidas José María Castorena y México, en el primer cuadro de la demarcación.

De 3 mil elementos anunciados en diciembre, el operativo para resguardar a la ciudadanía este Jueves y Viernes Santo, así como el fin de semana próximos, se incrementó a los más de 7 mil 500 policías.

Ellos vigilarán a los actores y asistentes. Las autoridades locales informaron que 2 mil 500 elementos se desplegarán el Jueves Santo y 5 mil el Viernes Santo.

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Asimismo, 3 mil 800 trabajadores de la demarcación participarán en diversas actividades para apoyar a los asistentes, principalmente, a lo largo del recorrido de Jesús y la crucifixión. Los cortes a la circulación comenzará en la zona durarán hasta la madrugada del viernes, en un polígono conformado por las avenidas: Ermita Iztapalapa, Año de Juárez, Río Churubusco, Eje 6 Sur, Javier Rojo Gómez, Gregorio Torres Quintero, San Rafael Atlixco y San Felipe de Jesús.

No solamente se cambió el plan, además harán uso de los ciudadanos y empleados para hacer el trabajo de los granaderos, el cual en este tipo de eventos servía para resguardar y presentar un eficiente operativo para resguardar vidas. La prueba de fuego llega y veremos de qué sirvió retirar a dichos elementos policiacos y andar con estrategias ocurrentes y no solo en el tema de la seguridad, pero esa es otra historia.

MO