Aquellos días cuando escuchábamos que en Wuhan había surgido un brote de un nuevo virus, una mutación del coronavirus que se estaba propagando rápidamente y cobrando la vida de personas, jamás nos imaginamos que ese virus pondría en jaque prácticamente a todo el planeta, mucho menos pensamos que llegaría con tal velocidad a México. 

Las dos últimas semanas nuestra vida ha estado regida por la pandemia, vivimos en una serie de vertientes: de la paranoia a la indiferencia, de la guerra a la solidaridad, de la mentira a la verdad, de la creencia a la incredulidad. 

A la hora que quien escribe cerró esta columna, de manera oficial se habían anunciado en México 993 casos y 20 muertes. Desde el sábado, el aumento en los casos hizo que el subsecretario López-Gatell pidiera “quedarse en casa”, algo que este domingo reafirmó a través de un video publicado en su cuenta de Twitter. La medida es sumamente necesaria, sin embargo no escuchamos ningún plan económico emergente; porque bien sabemos los mexicanos que una economía como la nuestra no permite a un gran número de la población acatar esta medida. 

En un país donde hay más de 50 millones de pobres, datos del Coneval, y un sistema de salud empobrecido, se crea el binomio enfermedad y pobreza, que hacen aún más difícil  combatir una pandemia. No son ni siquiera las autoridades, somos todos los mexicanos a quienes preocupa pensar ¿cómo vamos a sortear este problema? No menos de una persona he escuchado decir con preocupación “tengo que trabajar”. Por ello, la campaña “Quédate en casa” debe venir acompañada de un acción contundente en materia económica. 

En 2019, el sector informal repuntó a 56% y tuvimos un nivel de desempleo de 3.4% y la Organización Internacional del Trabajo estimó que para este 2020, ante un menor dinamismo de la economía, cerca de 172 mil personas se sumarán a las filas del desempleo, sin tomar en cuenta aún el coronavirus. A escala nacional, 18.9% de los trabajadores se encuentran contratados con un sueldo bajo y un 41.7% se dedica al sector de los servicios. Ante estas cifras y una economía debilitada, ¿cómo quedarse en casa? Sin embargo esta medida es fundamental y representa la gran diferencia entre parar los contagios o que estos se disparen. Entonces tendríamos que estar poniendo mucha atención en los recursos que se van a destinar y cómo se van a destinar para ayudar a las familias mexicanas. 

Parece que hoy el presidente teme más al colapso económico que a la salud, pero habría que decirle al primer mandatario que no puede condenar al pueblo a morir en la raya, ni ponerlo a decidir entre arriesgarse al contagio o quedarse sin recursos para subsistir, nuestra economía es débil, pero corresponde al Estado garantizar a sus gobernados acciones en ambas vertientes y responsabilizarse de este sector de la población. 

La situación que actualmente vivimos nos obliga a reflexionar sobre el sistema actual, sobre el sistema que hemos construido, un sistema que, pese a quien pese, queda demostrado no hemos podido fortalecer en siglos. Hoy me obligo a retomar lo que señalé la columna pasada: en 1918 le tocó a Venustiano Carraza enfrentar una de las peores pandemias mundiales sin estar preparado; viéndose rebasado,  hoy a más de 100 años seguimos sin estarlo. Y no solo es hoy, ahí tenemos los desastres naturales que nos ha tocado sortear ante la ausencia de autoridades, donde la sociedad civil ha demostrado más fuerza que sus propios gobiernos. 

El problema en México es que no existen planes tras sexenales, que cada presidente cree o pretende que México empieza ahí y si a eso le aunamos la soberbia de algunos, en 100 años nos va a llegar otra pandemia y el sistema de salud va a seguir en las mismas condiciones y no habrá economía que la soporte. 

No es tiempo de partidos, no es una guerra entre quien hace mejor o peor las cosas, quienes han sido buenos o malos, es una batalla que solo podremos ganar entre todos. 

La sana distancia 

Este domingo el video del presidente saludando a la mamá de “El Chapo” incendió las redes. ¿Dónde quedó la sana distancia?.. estamos en época de coronavirus.