Apenas en su más reciente visita al estado de Sonora, el presidente Obrador confirmó que sigue “a pie juntillas” el “Manual del Dictador” de Benito Mussolini.

¿AMLO seguidor de Mussolini?

En efecto, y si alguien tiene alguna duda, sólo basta recordar que López Obrador, igual que Mussolini –que es padre del Fascismo y maestro de Hitler–, sigue la táctica de dividir a la sociedad y crear un enemigo común de todos los ciudadanos pobres; enemigo al que achaca todos los males.

Ese enemigo se llama “la derecha”, son “los conservadores”, a los que el presidente moteja como “fifís”, ciudadanos “de sangre azul” y hasta “mafia del poder”.

Son los “neoliberales”, causantes de todos los males del país –de la pobreza de muchos y la riqueza de pocos–, y son los adversarios “del pueblo bueno” y enemigos del gobierno iluminado de AMLO.

Apenas el pasado viernes, en abono a la “seguidilla” puntual del Manual del Dictador de Mussolini, en Sonora, el presidente Obrador arengó a los indígenas contra sus presuntos enemigos racistas.

Dijo: “Los que se creen de sangre azul, los fifís, desprecian a las culturas indígenas. Son racistas y ese desprecio ha llevado a que el indígena llegue a avergonzarse de su cultura, de su grandeza”.

Está claro que en Sonora el presidente abonó odio a su estrategia de dividir al país –lo que todos los fines de semana lleva a cabo en plazas y pueblos de todo el territorio nacional–, y que es parte de un objetivo mayor; destruir la democracia, sus instituciones y, sobre todo, instaurar una dictadura.

Pero la de López Obrador no es una mera ocurrencia.

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No, es una estrategia bien planeada, calculada y diseñada, que se basa en las enseñanzas del padre del fascismo; Benito Mussolini.

Y si quieren encontrar las pistas de esa perversa construcción de una dictadura, basta acudir a la mañanera del 21 de marzo pasado, cuando el presidente Obrador hizo una apología de Mussolini, a propósito del aniversario luctuoso de Benito Juárez.

Sin ningún soporte histórico, sin prueba y sin más que sus típicas ocurrencias, López Obrador dijo que el Juárez mexicano fue tan grande –Juárez es el alter ego de AMLO–, que el padre de Benito Mussolini le puso ese nombre en memoria del prócer mexicano.

Pero no fue todo, López Obrador elogió de manera desmedida, si freno, al dictador Mussolini, al uno de los mayores criminales de la historia, al que calificó de un gran líder mundial, ejemplo para la historia.

Y está claro que el presidente mexicano sabe bien quien fue el dictador italiano, Benito Mussolini; sabe de su patológica ambición por el poder, de su capacidad para construir uno de los métodos más eficaces para la destrucción de la democracia y sabe que se convirtió en moderno César que, al final, acabó colgado en la plaza pública.

¿Cuáles son los hechos históricos paralelos entre Obrador y Mussolini?

1.- Los identifica el uso de la violencia como escala de ascenso político; en su juventud, Mussolini mató a amigos y compañeros de escuela, igual que ocurrió con el joven López Obrador.

2.- Durante casi una década, Mussolini desarrollo un discurso contra las élites del poder en Italia, sobre todo contra los comunistas, contra “los camisas rojas”, mientras que AMLO llegó al poder gracias a una lucha de  clases; rico contera pobres; buenos contra malos; “fifís” contra indígenas.

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3.- Igual que Mussolini, López alienta un exacerbado nacionalismo, para dar forma a su propio partido. AMLO crea Morena igual que Mussolini.

4.- Mussolini y AMLO llegan al poder gracias a una fuerte campaña de propaganda sustentada en una montaña de mentiras y al uso de la violencia discursiva y física, como armas “engañabobos”.

5.- Como ya se dijo, Mussolini y Obrador inventan un enemigo común y se empeñan en el desarrollo del “culto a la personalidad”, como deidad de su movimiento.

6.- Igual que Mussolini, López Obrador jugó por años con los temores de la sociedad –el incremento de la violencia y el crimen, la amenaza de Estados Unidos, el neoliberalismo–, y con los sueños de la gente.

Es decir, AMLO, igual que Mussolini, era el salvador de la patria, mientras que “el pueblo bueno” era su guía. Con ese mensaje construyó su propio partido.

7.- Ya en el poder, Mussolini, igual que AMLO, canceló libertades como la de expresión, de manifestación y destruyó la independencia del Poder Judicial y del Parlamento.

8.- Para quitar del camino a sus principal opositor, Mussolini ordenó a sus “Camisas negras” matar a los líderes; en un paralelismo con la caída del helicóptero en el que viajaban Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle.

Los paralelismos entre Mussolini y AMLO son infinitos; confirman que López Obrador va por la destrucción de la democracia. Y ese afán dictatorial no lo ve sólo quien cierra los ojos.

Se los dije, la dictadura de AMLO copia a la de Mussolini.