Parece ser que la añeja máxima de “Sufragio efectivo, no reelección” que hiciera inmortal al revolucionario, Francisco I. Madero, pueda tener una fecha de expiración cada vez más próxima o por lo menos correr ese riesgo.

Este martes, en la conmemoración número 102 de la promulgación de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, dejó en el aire la posibilidad de redactar una nueva, tal vez no este sexenio, pero si quisiera dejar esa batuta a administraciones posteriores.

Tales palabras, en un momento dado, se podrían considerar una advertencia, porque modificar la Carta Magna puede tener sus pros y contras, sobre todo si se hace con la intención de beneficiar al ciudadano en el poder.

Específicamente hay dos peligros potenciales que se deben tomar en cuenta y podrían traer como consecuencia la creación de una “Constitución Obradorista”:

El primero, sería que AMLO decida que se modifique la Constitución y para que pueda ampliar su mandato, algo que ya insinuó el domingo 3 febrero en un mitin celebrado en Córdoba, Veracruz.

El segundo, sin ir más lejos, podría ser borrar el candado contra la reelección, en consecuencia el político tabasqueño volvería a postularse; y ahí sí, su legado sería que futuros mandatarios se reeligieran una, o en el peor de los casos, las veces que quisieran.

Cabe mencionar, que el presidente López Obrador ha declarado ser partidario del sufragio efectivo, no reelección, ya que los periodos de seis años, desde su perspectiva, permiten una mayor estabilidad tanto en lo político como en lo social.

Por el momento, gracias al artículo 83 de la Carta Magna está prohibida la reelección y/o ampliación de mandato:

“El presidente entrará a ejercer su cargo el 1 de diciembre, durará en él seis años, y nunca podrá ser reelecto.

El ciudadano que sustituyere al presidente constitucional, en caso de falta absoluta de éste, no podrá ser electo para el periodo inmediato.

Tampoco podrá ser reelecto presidente para el periodo inmediato el ciudadano que fuere nombrado presidente interino en las faltas temporales del presidente constitucional”, eso es lo que expone el numeral antes mencionado.

Cabe mencionar, que el presidente López Obrador ha declarado ser partidario del sufragio efectivo, no reelección, ya que los periodos de seis años, desde su perspectiva, permiten una mayor estabilidad tanto en lo político como en lo social.

Aunque no se necesita una nueva Constitución para que el actual titular del poder Ejecutivo pueda o intente mantenerse en el poder, basta con que se hagan una serie de reformas a la ley. Que, por el momento, es algo viable ya que Morena es mayoría en ambas Cámaras y cuenta con el número necesario de Congresos locales para llevarlo a cabo.