Desde el periodo de transición, el presidente Andrés Manuel López Obrador, mantuvo un conflicto con el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro… bueno, desde tiempos de campaña hubo dimes y diretes, aunque en el pasado ambos fueron abanderados del PRD.

Pero los problemas de AMLO con los mandatarios locales no terminaron ahí, porque con Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán, también ha tenido diferencias; primero por la asignación de los superdelegados y, ahora, por el conflicto con la Sección 18 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

La peleas entre gobernadores y presidente no es un tema político nuevo, ya que desde los tiempos de Plutarco Elías Calles hasta el sexenio de Enrique Peña Nieto más de 100 mandatarios estatales han perdido su puesto, algunas veces directamente por consigna de titular del poder Ejecutivo y en otras ocasiones por acciones ajenas a éste.

Hasta antes de los bloqueos de la CNTE en Michoacán, el conflicto entre AMLO y Aureoles se limitó al tema de los superdelegados, incluso el perredista interpuso una controversia ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), porque desde el punto de vista de Aureoles Conejo, esta nueva figura política se entromete en temas de seguridad y justicia.

Pero la CNTE  fue la gota que derramó el vaso entre AMLO y Aureoles, primero por lo bloqueos a las vías ferroviarias —que hasta el pasado 28 de enero ya habían generado pérdidas por 17 mil millones de pesos—, porque les debían varias semanas de sueldo.

La peleas entre gobernadores y presidente no es un tema político nuevo, ya que desde los tiempos de Plutarco Elías Calles hasta el sexenio de Enrique Peña Nieto más de 100 mandatarios estatales han perdido su puesto, algunas veces directamente por consigna de titular del poder Ejecutivo y en otras ocasiones por acciones ajenas a éste.

Al ver la magnitud del problema AMLO responsabilizó al gobernador perredista, incluso lo crítico porque se fue de gira a Europa y no le dio la atención necesaria a tal eventualidad. Ante esto el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, respaldo al presidente y, a través de Twitter, responsabilizó a Aureoles por las problemáticas de su estado.

Pero Silvano Aureoles no se quedó con los brazos cruzados y volvió a recurrir a la SCJN para que determinará a quién le corresponde resolver el conflicto magisterial, si ha su administración o al gobierno federal. Recordemos que ya recibió mil millones de pesos para liquidar las deudas con los disidentes, pero condiciono dicho pago hasta que los disidentes replieguen los bloqueos.

Solo un tema “unificó” a los gobernadores en contra de las políticas de AMLO, y fue el de los superdelegados, de ahí en fuera las reacciones han sido esporádicas, como la del mandatario de Guerrero, Héctor Astudillo, quien, después de ser abucheado en un evento público, expresó que el presidente solo promueve el odio, el rencor y genera confrontación.

Históricamente los gobernadores tienen más que perder si confrontan al presidente, por eso no resulta extraño que solo tres muestren su inconformidad, ya sea por medio de declaraciones o controversias ante la Corte. La cuestión aquí es ¿cuántos gobernadores más terminarán peleando con AMLO hasta que concluya su mandato?