AL TIEMPO

De manera pública nadie quiere hablar del tema y, mucho menos, el presidente Obrador.

En corto, sin embargo, todos reconocen el tamaño de la mortal pelea “de los floreros”, que tiene confrontado a casi todo el gabinete de AMLO y que se ha convertido en una espectacular batalla de todos contra todos.

Y son tales los choques que la mayoría de los secretarios de Estado prefieren “navegar de muertito”, en espera sólo del favor y la amistad presidenciales, en lugar de sacar adelante sus responsabilidades.

Incluso existen casos como el sector Salud, cuyos secretarios y/o subsecretarios de manera abierta y sistemática le miente al presidente a sabiendas de que “lo mejor es darle por su lado” a Obrador.

“¡Si el presidente dice no… lo mejor es que le digas que tiene razón, que le des por su lado, que lo engañes, de lo contrario se te viene el mundo encima”, confió una fuente cercana al mandatario.

Por ejemplo, sobre la escandalosa crisis de desabasto de medicamentos y la deficiente atención Médica –por el despido masivo de médicos generales, especialistas y enfermeras–, todos los colaboradores del presidente le dicen lo que Obrador quiere escuchar.

Que si les dejaron una crisis, que si el desabasto es por la ambición sin freno de las farmacéuticas, que si los intermediarios…

 Pero acaso la pelea que ejemplifica de mejor manera los choques intramuros de “los hombres del presidente”, sea la disputa que existe en el Gabinete de Seguridad, por un lado y en la Fiscalía General de la República, por el otro.

Es tal la pelea que, incluso, no se dirigen la palabra el Fiscal Alejandro Gertz Manero y Alfonso Durazo, el responsable de la seguridad.

Peor aún, los incesante rumores de la supuesta renuncia de Gertz Manero y de la mismísima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, en realidad es fuego amigo de quienes buscan jubilar a los colaboradores más viejos, con la esperanza de quedarse con el hueso.

Todo ello en medio de la puja constante del “hombre del presidente”, Julio Scherer Ibarra, quien se dice lito para convertirse en un futuro secretario de Estado. Algunos aseguran, incluso, que le espera la secretaría de Gobernación

Pero esa apenas una parte de la guerra en el gabinete.

Todos conocen la disputa a muerte que libran, día a día y paso a paso, la conflictiva Rocío Nahle, secretaria de Energía y el director de Pemex, Octavio Romero. En ese caso se trata de una pelea “entre hermanos”. ¿Por qué?

Porque tanto la señora Nhale, como Octavio Romero, son dos de los favoritos del presidente –no de ahora, sino de años–, y los dos no sólo se saben cobijados por el mismísimo Obrador, sino que también se saben intocables. ¿Quién se alzará con la victoria?

Tampoco ahí terminan las peleas.

De manera soterrada crece, a niveles de tragedia, una pelea también mortal entre el titular de Comunicaciones y Transportes Javier Jiménez Espriú y los generales y neo-empresarios de la Sedena, que se enriquecen sin freno con el “juguete nuevo” que es la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía.

A su vez, Jiménez Espriú es una de las “manos negras” detrás de los intentos del poder presidencial por desestabilizar a la UNAM, para echar al rector Enrique Graue.

Otra fractura candente se ha producido entre el canciller Marcelo Ebrard y el diputado Porfirio Muñoz Ledo, quien se convirtió en el más severo crítico de la política exterior del gobierno de AMLO, frente al entreguismo de la soberanía nacional, a los pies de Donald Trump.

Un día sí y otro también, Muñoz Ledo cuestiona el entreguismo de AMLO a Trump; critica la política exterior y la persecución y criminalización de los migrantes, al extremo de que en una reciente visita a una estación migratoria, el veterano diputado dijo que era una cárcel, más que un refugio para migrantes.

Y, si no era suficiente, las peleas por la dirigencia de Morena ya amenazan con destruir al joven partido en el poder. Y es que, en los hechos, Morena no es un partido, es un club de amigos, en donde “el gran amigo” es el que manda.

¿Ya entendieron por qué nadie da resultados en el gobierno de AMLO?

Se los dije, todos son incompetentes.