La pregunta es obligada. ¿Quién, además de Paco Ignacio Taibo II y de la locuaz senadora de Morena –apodada “Jesusa” Rodríguez–, tripulan al presidente Obrador.A

Y no, no es una ocurrencia y menos una broma.

Lo cierto es que el presidente mexicano, López Obrador, “es tripulado” todos los días por vivales que lo mismo buscan beneficios políticos, favores económicos, diplomáticos y hasta ayudas personalísimas.

Y, el fenómeno ocurre todos los días porque –a diario–, el presidente sorprende con una distinta tontería, según las audiencias del día previo. Por eso vemos ocurrencias y dislates que, la víspera, sus cercanos susurraron al oído presidencial.

Y detrás de cada ocurrencia –de tanto en tanto–. escuchamos las locuras que sus comparsas de Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia ya han puesto en práctica y que sin darse cuenta parlotea el presidente mexicano, como loro adiestrado.

Así, los cercanos al presidente le hicieron repetir la torpeza de Nicolás Maduro y Evo Morales –de exigir al jefe del Estado Español, al Príncipe Felipe–, la exigencia de pedir disculpas por las atrocidades cometidas por los conquistadores en la Nueva España, hace 500 años.

Esa tontería –la supuesta disculpa al Rey de España–, ha sido un tema recurrente en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y otros países de Centro América y de América del Sur.

Pero, como el presidente mexicano va en la cola, al final, repite la misma cantaleta, el mismo discurso, la misma consigna, sin entender que sus “sopladores” lo llevan al ridículo.

Y, entonces, igual que Maduro, que Chávez, que Evo Morales y que otros, Obrador mandó una carta al Rey de España y al Vaticano, para exigir perdón –500 años después–, a las atrocidades de los conquistadores, civiles y religiosos, en la Nueva España.

¿Es en serio…? ¡Se preguntaron en México y en España!

Y la respuesta fue afirmativa.

¡Sí, el presidente mexicano cree que su deber es exigir una reivindicación por las atrocidades cometidas por los conquistadores y por los evangelizadores de hace 500 años!

Lo que no entiende el presidente mexicano –porque las voces interesadas no se lo dicen–, es que si pide perdón a los conquistadores, tendrá que pedir perdón a su propio abuelo español, por traer a México tal ejemplar como nieto y como presidente.

AMLO tendrá que pedir perdón a los parientes de su esposa, de sus principales colaboradores, de sus leales e incondicionales; todos ellos de origen español y no precisamente almas caritativas.

Para empezar, AMLO tendrá que exigir perdón al padre de Paco Ignacio Taibo II, por dejar a tamaño ejemplar de fanático; tendrá que exigir perdón al padre de sus leales de La Jornada, como Rafael Barajas, El Fisgón, como muchos hijos de españoles que, vividores, se enriquecieron a costillas del diario La Jornada, por citar sólo un caso.

Olvida el presidente que si intenta abrir el expediente de los agravios españoles, llevará a la picota casos de algunos de sus más leales aliados, como los González, de Milenio; los Vázquez Raña, de Grupo Imagen; los Salinas Pliego, de Azteca… y muchos otros.

¿De verdad quiere López Obrador abrir un expediente ya cerrado con los “gachupines” que agraviaron a los mexicanos?

No sabe y no entiende el expediente que sacó a la luz.

Y es que el presidente mexicano es el más manipulable de los mandatarios de la historia.

Se los dije.