La geopolítica como ciencia, tiene como sentido, el medir los factores de riesgo esenciales para la debida toma de las decisiones de los estadistas. A razón de ello, es muy importante lo que habrá de venir en los próximos meses a causa de los cambios que se habrán de llevar próximamente en los liderazgos de Alemania y Japón, dos naciones claves para la seguridad internacional de nuestra época.  Por un lado, Fumio Kishida del Partido Liberal Democrático y ex Ministro de Relaciones Exteriores, será el nuevo Primer Ministro del Japón, por otro lado, Olaf Scholz vice canciller, Ministro de Economía, mano derecha de Ángela Merkel, del Partido Socialdemócrata; en breve deberán asumir toda la responsabilidad de proseguir con el fortalecimiento de sus naciones, pero más aún, que sus electores, sus conciudadanos los eligieron por ser los lideres en los que recaerá la responsabilidad de ejercer la razón de Estado.

Para el caso de Fumio Kishida, tiene todo el reto por delante, pues el Japón es un eslabón fundamental de la seguridad de los EEUU, en su nueva etapa de afianzamiento de su liderazgo mundial, a través del escenario Asia-Pacífico, las alianzas ya establecidas desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días, son esenciales en esa tesitura, a razón de dar fortaleza a otros aliados en la región como lo es Taiwán y Corea del Sur (no obstante las propias diferencias existentes por los crímenes que acontecieron durante la ocupación japonesa en la península en la Segunda Guerra Mundial), aunado al fortalecimiento del Diálogo Cuadrilateral de Seguridad (QUAD), que junto con el AUKUS, serán los mecanismos para buscar frenar el avance del Sueño Chino entre el Mar de China y el Océano Índico, por lo que no será nada raro que entre las primeras acciones que tenga, tras su toma de protesta en la Dieta Nacional, el Primer Ministro Kishida, tendrá un encuentro con Joseph Biden para seguir abonando en las estrategias a seguir en esta región.

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Por su parte, el electo Olaf Scholz (que esta en un proceso de ratificación de su futuro encargo),  fue por varios años, la mano derecha de la Canciller Merkel, que apoyo una serie de medidas para fortalecer la economía alemana en los momentos más aciagos de la crisis europea, como también fue fundamental su experiencia, para sacar adelante los programas que estimularon la economía de esta nación frente a la parálisis que tuvo que enfrentar su nación a causa de la pandemia por varios meses, cabe destacar, que aún proviniendo del Partido Socialdemócrata, la lealtad a su nación y al gobierno de Merkel, de ahí que se considera que las políticas de Estado que lleve a cabo no deberán de ser tan distintas a las de su antecesora.  En ese mismo orden de ideas, es importante el papel que Juega Alemania como pieza clave de la Unión Europea y de la OTAN e indudablemente, para seguir fortaleciendo a estas estructuras supranacionales, la voz alemana a través de su nuevo canciller, será de gran valía ante las acciones de su adversario ruso, quien busca recuperar espacios de control en Europa Oriental y en el Mar Negro.

Sin embargo, el gobierno de Joseph Biden, parecía que en su primer semestre de gobierno que todo iba viento a favor, consolidándose y avanzando para sacar a los EEUU del marasmo del populismo que había dejado su antecesor Donald Trump, y así parecía, sin embargo, las acciones toscas y atropelladas de la salida de las tropas de Afganistán, han sido un duro golpe de credibilidad para una parte de la población estadounidense, sobre toda aquella más cercana a los intereses del partido republicano (no hay que perder de vista que Donald Trump sigue haciendo mítines políticos, conferencias y es apoyado de manera indirecta por la cadena FOX News, incluso ha tenido reuniones con ex soldados y marines que estuvieron en las horas más difíciles de la evacuación en Kabul).

A esta situación está la crisis humanitaria de los miles de haitianos, que están estacionados en diversos puntos de la frontera entre EEUU y México, buscando ser considerados para ingresar a esa nación en calidad de refugiados políticos o a través de cualquier otro tipo de mecanismo que les facilite obtener una mejor calidad de vida, de la cual no han podido tener por ser nacidos en un Estado fallido acosado por terremotos, huracanes, corrupción, nepotismo, crimen organizado, dictaduras, etc.

Si bien los números macroeconómicos de los EEUU, cada vez son mejores y se encuentran en una franca recuperación aún siguen siendo una de las naciones en la que la pandemia no se puede detener como se supondría a causa del plan de vacunación que lanzó Biden al principio de su gobierno y todo a causa de las acciones de gobernadores, alcaldes y legisladores, en su mayoría republicanos y más aún pro-Trump, que se niegan a la aplicación de la vacuna, no obstante que esta nación tiene vacunas de sobra para inocular a toda la nación incluyendo a la niñez a razón de las pruebas de Pfizer de que es segura la vacuna para este sector de la población.

Otro problema que está afrontando la administración Biden en esta semana, es la aprobación del presupuesto para el año, la propuesta es 1.2 billones de dólares para Infraestructura Física y 3.5 billones de dólares para infraestructura social, si bien en términos generales los republicanos no han objetado grandes cambios, los problemas vienen desde los llamados progresistas al interior de los demócratas que son liderados por Bernie Sanders Elizaberth Warren, Alexandria Ocasio-cortez y Kirsten Sinema, que consideran que el presupuesto puede mejorarse más en la parte de lo social.

Si bien lograron en la tarde del jueves 30 de noviembre, hacer uso de un mecanismo llamado Resolución Continua, para evitar el paro gubernamental, serán duras las negociaciones de aquí a diciembre para que haya un presupuesto que les permita a los EEUU mantener su dinamismo y el cambio de ruta en su estrategia en la seguridad internacional, sin duda, este último trimestre será decisivo

Cambios de liderazgos en Asia y Europa, diferendos políticos en EEUU, una República Popular de China en el target occidental, una Federación Rusa que busca mover sus piezas a razón del incremento del precio del petróleo y del gas y una América Latina que no ubica el rumbo de su porvenir, que no establece intereses regionales verdaderos y que sólo la retórica del discurso populista, se hace escuchar como el canto de las sirenas a Jasón y los argonautas. América Latina, aún discute y pelea con su herencia histórica de ultramar y el mundo avanzando en la configuración del orden global y del tipo de seguridad internacional que habrá de prevalecer.  En el tablero las piezas se deslizan, jugada a jugada, peón a peón, torre a torre y aún no se ve la estrategia mexicana.