Independientemente si es una agenda que se trata de cambiar o de imponer, está del carajo salir a la calle con miedo, sabiendo que a lo mejor no regresas. Yo hago todo por cuidarme, pero creo que ya es demasiado, tener miedo de ir a trabajar, de no regresar. Por ejemplo, sólo la semana pasada, dos hombres, se ofrecieron a llevarme a mi trabajo en la mañana… obvio dije que no, preferí el transporte público (que tampoco es seguro), vaya tuve que medir lo que podía pasarme en cada una de esos ofrecimientos. A lo mejor esos hombres eran «buenos» y decentes, pero como mujer siempre partimos de que no es así.

Los fines de semana salgo lo menos posible, me da un terror inmenso no regresar a mi casa, porque a alguien o algunos se les ocurrió que sería bueno «tenerme» para un rato, por diversión o poder, o por demostrar que son «hombres». Esto es parte de una conversación que tuve con una amiga.

Es evidente que hay terror en nosotras, en lo personal, temo por los míos. Lamentablemente ya viví esa terrible experiencia, pero agradezco a Dios y a la vida, que aún sigo en este mundo para levantar la voz en todas sus modalidades.

No soy feminazi, pero sí feminista, ni nada por el estilo, soy consciente de lo importantes que podemos ser todos para la sociedad, pero no podemos negar que estamos ante un problema mayúsculo de violencia, en el cual se nos desaparece y se nos tira como si fuésemos basura, eso es en extremo doloroso. ¿Cómo podríamos cambiar esto realmente si vivimos un Estado fallido?

Va a ser muy difícil, no es algo nuevo –lo nuevo es que ahora la política oficial es no hacer nada y «respetar» a los delincuentes–, pero lo cierto es que no es ninguna casualidad que toda la criminalidad vaya en aumento. Nuestro actual gobernante está destruyendo instituciones a diestra y siniestra y a nosotras cínicamente nos confirman que el Estado es violador de Derechos Humanos, y que también están dando rienda suelta a los violadores porque el conjunto institucional es cada vez más inoperante. Tenemos un Estado podrido, corrupto, hasta parece nuestro peor enemigo. Ya estaba en muchos sectores, pero ahora empeora de semana en semana. O sea, lo triste es que todo esto solo va a empeorar y nadie puede evitarlo, no solo porque nuestro «presi» no tiene absolutamente ninguna estrategia de seguridad, sino porque el Estado se descompone a ojos vistos. También es importante comentar, que tenemos que reconstruir el tejido social, va de la mano con el gobierno.

Lo peor es que la estela de destrucción y descomposición de la 4T apenas empieza y cuando por fin nos deshagamos de ella, si es que podemos, la reconstrucción tomará mucho tiempo, mucho. No hay salida a la vista, solo, ahora sí, el despeñadero.

Ahora me cae el 20 de que a la pregunta de cómo parar todo esto ante la demanda de que suceda, la respuesta es que no se puede hacer nada directamente, no solo porque el Estado no hará nada, sino porque no puede. Él mismo se priva cada día de la posibilidad de hacerlo. Hace tiempo avizoramos la posibilidad de que se le hiciera bolas el engrudo en todos los sectores, incluido, claro, el de seguridad. Lo nuevo ahora es que las consecuencias de la pinza de incapacidad e irresponsabilidad, por un lado, se agrega, por otro, la verdadera destrucción estatal que conduce a que aun, si hubiera voluntad cada vez se cuenta con menos instrumentos operativos para afrontar la situación.

No es solamente que nuestro presidente no quiera y que el Estado como estaba ya no servía para el problema de la seguridad, salvo el ejército, sino que ahora el Estado es cada vez más una ruina institucional, descoordinada, corrupta e indolente, que solo sirve para lanzar la responsabilidad de un lado a otro, falta de personal, falta de recursos monetarios, en fin, todo lleva a que ni queriendo, ni con voluntad política del jefe de Estado, que no la habrá: tengamos los elementos para parar nada. Todo va a empeorar solamente. La mala noticia para la sociedad es que todos seguiremos a merced de la criminalidad, incluyendo a las mujeres: hijas, hermanas… Aquí la pregunta del millón sería, ¿mujeres, lo vamos a permitir?

Lo cierto es que nada de eso sirve de mucho, él es el poder legal, él mismo es el Ejecutivo, tiene al Legislativo, al Judicial y al Ejército. Si controla al INE, ya le hacemos los mandados. No habrá forma de ganarle en el 2021. Y me refiero a ganarle, no porque yo pertenezca algún partido político, sinceramente eso me vale. Pero si me aterra que nos gobierne alguien que no se conduele por las miles de mujeres desaparecidas, violadas, asesinadas y descuartizadas.

Mujeres y hombres, por favor hagamos un frente común para proteger a nuestras niñas, niños, adolescentes, hombres y mujeres, todos estamos expuestos.

Piénsenle por favor, aún con todo lo que está sucediendo en nuestro país, ¿piensan considerar la mínima posibilidad de dar otra oportunidad en el 2021?

Hoy más que nunca es vital manifestarnos los próximos 8 y 9 de marzo.

Daniela Acosta Borquez