Luego de masacres como la ocurrida la noche de martes 27 de agosto, en Coatzacoalcos, Veracruz, el Congreso de la Unión debiera promover la inmediata remoción del gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García.

¿Por qué?

Porque el mandatario estatal ha probado no una ni dos ocasiones, sino de manera reiterada, su incapacidad para gobernar y para proveer de seguridad elemental a los veracruzanos.

Peor aún, el mandatario Veracruzano no sólo es incapaz de los básicos del ejercicio del poder sino que –en casi un año–, no ha desarrollado políticas públicas para combatir el mayor flagelo de los veracruzanos; la violencia, la inseguridad y el crimen.

Bueno, el escándalo es tal que en lugar de dar la cara y de hacer lo necesario para contener la violencia y el crimen, el gobernador García prefiere bloquear a sus críticos de redes sociales. 

Pero la crisis de Veracruz es mayor si –a la incapacidad de Cuitláhuac García–, se suma la impunidad y la complicidad que le brinda el presidente.

Para nadie es un secreto que Obrador impuso al candidato Cuitláhuac García; no es novedad que grupos criminales financiaron la campaña del candidato de Morena y que, por tanto, las mafias “tienen manos libres” en Veracruz.

Frente a esa ingobernabilidad, el presidente Obrador ha respaldado una y otra vez la ineptitud del mandatario estatal, al extremo de que Cuitláhuac García se ha convertido en un lastre para el presidente.

Y es tal el lastre que hoy no son pocas las voces que, ante la violencia sin freno en Veracruz, también exigen la renuncia de López Obrador.

Y es que en masacres similares lopistas de hoy –cuando vestían como perredistas–, pidieron la renuncia no sólo gobiernos de Chiapas, Guerrero Chihuahua, sino de los presidentes Zedillo, Calderón y Peña.

Incluso en masacres del pasado, como la del 2 de enero de 1946 en León, Guanajuato, no sólo se pidió la renuncia del gobernador sino del presidente.

¿Lo dudan…? Van los ejemplos.

1.- El 2 de enero de 1946, efectivos del Ejército –apostados en la plaza principal de la ciudad de León, Guanajuato–, masacraron a militantes del PAN que protestaban por el fraude electoral en el municipio de esa entidad.

La multitud fue dispersada a escopetazos, con un saldo de por lo menos 50 muertos. La agresión fue ordenada por el gobernador Ernesto Hidalgo, quien fue destituido días después a petición del presidente Miguel Ávila Camacho, luego de la presión del PAN en todo el país. 

2.- Luego de la “masacre de Aguas Blancas” en Guerrero –en 1995, en donde resultaron muertos 17 campesinos–, la presión mediática y políticos de los partidos de la llamada izquierda mexicana hizo caer al gobernador priísta Rubén Figueroa; caída ordenada por el presidente Ernesto Zedillo.

3.- En la “masacre de Acteal”, en Chiapas –en 1997, en donde resultaron muertos 45 campesinos–, y gracias a la presión de los políticos y los partidos de esa misma izquierda, cayó el secretario de gobernación priísta. En esa ocasión también se pidió la renuncia del presidente Zedillo.

4.- En la masacre de Villas de Salvárcar, en Chihuahua –en 2010–, gracias a la presión de esa misma izquierda, el crimen colectivo –con saldo de 16 muertos–, llevó al gobierno de Felipe Calderón a un escándalo mundial, ya que los entonces perredistas –hoy morenistas–, pidieron su renuncia en instancias como la CIDH de la ONU.

5.- Y en la “masacre de Iguala”, en donde fueron asesinados 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa –en 2014–, la presión de la misma izquierda hizo posible la caída del gobernador Ángel Aguirre y los políticos del PRD y sus aliados pidieron la renuncia del entonces presidente Peña Nieto.

Hoy, en Coatzacoalcos, Veracruz, un comando armado atacó un centro nocturno y mató a por lo menos 26. Nadie se atreve a pedir la destitución del más inepto de los gobernadores del país, Cuitláhuac García.

¿Y por qué ni senadores ni diputados de Morena –y de ningún otro partido se atreve a exigir la renuncia de Cuitláhuac García?

La respuesta es vergonzosa y confirma no sólo la escandalosa ausencia de contrapesos y la urgente restauración de la división de poderes sino el poder dictatorial del presidente Obrador

Y nadie exige la salida del gobernador de Veracruz porque es el consentido del presidente. Obrador ha dado reiterados espaldarazos al mandatario, a pesar de que en Minatitlán, otra masacre costó la vida a 14 personas.

Se los dije, con AMLO imperan las cuotas y los cuates.

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