Las reglas internacionales durante casi todo el periodo de la Guerra Fría, fueron estableciendo la competencia entre las dos principales potencias que habían controlado y aniquilado el poder del Reich nazi, lo que permitió que por casi 50 años el mundo giró en un Statu Quo, en el que se gestaron una diversidad de estrategias de toda índole para definir, quien detentaría al final de esa pugna el control del liderazgo mundial, la historia es de todos conocida, los EEUU mantuvieron un férreo cerco sobre la Unión Soviética, que a la postre le permitió definir su hegemonía global, misma  que a la fecha, aún detenta pero con muchas dificultades.

El flagelo que ha significado el populismo en diversas naciones, entre ellas, los EEUU bajo la administración del presidente Donald Trump, demostró lo frágil de las instituciones democráticas, de las cuáles se ufanaba esta nación desde su nacimiento, de ser el prototipo de los valores mediante los que el hombre se podía gobernar bajo el respeto a las leyes, el bien común, la igualdad, la fraternidad y la igualdad; sin embargo, la propia democracia parecía que se volvía lenta ante los avances económicos y tecnológicos, pero paradójicamente, el populismo tuvo la puerta abierta a causa de las propias reglas que ha establecido la democracia.

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Junto a esta difícil situación, que estaba por redefinir las propias características con las que había nacido los EEUU de la mano de los Padres Fundadores, la pandemia trajo un parteaguas, para que la nación identificara si deseaba ser una nación populista con riesgo de convertirse en un Estado Totalitario, o bien, mantuvieran  la sólida imagen de ser una nación democrática que enarbola la igualdad del hombre ante la ley y la sociedad.  La pandemia logró sacudir la conciencia de una buena parte de la sociedad estadounidense y aceptó el reto de recomponer el destino que había sido establecido en su carta de independencia, de la mano del ideario de Tomás Jefferson, pero más aún, la situación que ha vivido EEUU, nos hace recordar las acciones del General romano Cincinatus, quien fue ungido con los poderes de dictador para salvar a Roma del flagelo de los bárbaros, tras su triunfo, el Senado le ofreció mantener el control de la República, a lo que el general victorioso, hizo recordar que el había cumplido su labor como militar y que devolvía al pueblo de Roma el gobierno emanado de la democracia.

El gobierno de Joseph Biden, tiene un poco de esa recuperación de hacia donde debe de ir una nación con firme vocación de apego a la representatividad popular vía la democracia, por ello, en el discurso de los 100 días de gobierno, el presidente estadounidense retomó con mucha certeza las necesidades que deben de ser cubiertas para seguir en el liderazgo mundial, y estableció que su nación ya está en plena capacidad, para recuperar el dinamismo económico, esto se ha logrado gracias a un importante programa de vacunación, que fue asegurar patentes, fabricación, distribución y aplicación, todo en el menor tiempo posible, pues en este periodo de tiempo se han aplicado cerca de 220 millones de dosis (la mayoría en una primera aplicación), pero que está permitiendo bajar los niveles de contagios.

Dicha política de seguridad sanitaria, ahora es compartida con la iniciativa privada al apoyarse en más de 40, 000 farmacias para la distribución y aplicación y en poco más de 700 centros comunitarios para que nadie se quede sin la dosis respectiva, de ahí que a partir de mayo, todas las personas mayores a 16 años ya son elegibles para vacunarse, todo un reto de movilización nacional que ha permitido que 70% de personas mayores de 65 años ya están vacunados.  Esta acción gubernamental, ahora deberá en alcanzar la transformación de las cadenas productivas, pues para la administración Biden, las tradicionales regiones de la industria pesada y automotriz como Pittsburg, pueden convertirse en el referente de la reconversión industrial y de la generación de energías limpias y de vehículos que sean compatibles con los Acuerdos de París.

Pero más aún, el logro de una nación de pleno apego a la democracia y la libertades humanas y económica, ha logrado recuperar en 100 días poco más de 1 millón 200 mil empleos, por tal causa desea en su nuevo programa de trabajo, que la clase media sea la parte activa de la recuperación económica del país, abatir la pobreza que dejo la pandemia y que en tal sentido, es un asunto imperativo para EEUU tener el mejor modelo educativo, primero asegurar 16 años de educación universal, asimismo considerando que EEUU debe recuperar el ser el referente de las mejores escuelas, de las mejores universidades que fortalezcan su presencia en el mundo.

De igual manera, en plena competencia con sus adversarios hegemónicos como son la RP de China, el presidente Biden estableció una máxima que debe de ser muy bien entendida y considerada: “hemos regresado para quedarnos, pero con el apoyo de los aliados”, una frase fundamental que establece el eje rector de su multilateralismo en materia de la seguridad internacional, pues como bien lo sentenció los autócratas no ganaran el futuro, la democracia preservara.

En un discurso emotivo, con fuertes medidas de seguridad alrededor del Capitolio y al interior para disminuir los posibles contagios, el presidente Biden dejó en claro que al interior de toda democracia, no debe estar la confrontación con los adversarios políticos, está la conciliación de intereses mutuos y avanzar en ello, revisando propuestas en beneficio de la nación, pues esta, no es propiedad del mandatario en turno, es posesión del pueblo, tal como lo sentenció el propio Jefferson en las primeras líneas de la Declaración de Independencia, el gobierno es el actuar a favor del beneficio de la sociedad, conciliando democráticamente y no por acciones autócratas y populistas.

En un discurso esencial, para ejercer un renovado impulso del liderazgo estadounidense, a través de ser la vanguardia de los cambios que exige la 5 revolución industrial, se requieren de aliados firmes que apoyen tal iniciativa, pues el éxito que ellos obtengan será en beneficio de quienes los acompañen, en ese escenario, México tiene mucho que decir y actuar, como parte de la gran estructura de América del Norte, el tiempo nos dirá si México es un aliado confiable o un vecino incómodo.