AL TIEMPO

El presidente lo pidió y, sin ninguna oposición, sin chistar y sin el menor pataleo, senadores de los partidos opositores le cumplieron el capricho al presidente,

En la persona de Rosario Ibarra Piedra, senadores de todos los partidos regalaron la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la CNDH, al presidente Obrador.

Y de un plumazo se confirma no sólo la muerte del contrapeso fundamental que eran los senadores del PRI, del PAN, del PRD y MC, sino que se confirma la muerte de la CNDH y, lo más preocupante, que se deja el camino libre para la dictadura de AMLO.

¿Quién –con una CNDH a modo del presidente Obrador–, va cuestionar las violaciones a los derechos humanos en la ya presente dictadura lopista?

¿Quién se atreverá a cuestionar la evidente alianza del gobierno de Obrador con las bandas del crimen organizado?

¿Quién emitirá una recomendación contra la difamación, la calumnia y la persecución sistemática emprendida contra los periodistas y los críticos por el gobierno de López Obrador?

¿Quién impedirá que el gobierno rencoroso y vengativo de AMLO siga adelante con la persecución de adversarios como Rosario Robles, entre muchos otros, que hoy están en prisión por el delito de oponerse al sátrapa presidente mexicano?

Sin una CNDH fuerte, independiente y contraria a los deseos del nuevo rey mexicano, el de López Obrador dejará de ser un gobierno democrático para convertirse en una tiranía sin límites.

¿Quién sancionará los abusos de un gobierno tirano que, todos los días, ratifica que los derechos humanos le valen madre?

Pero vamos por partes.

La verdadera noticia no es que la hija de esa luchadora social llamada Rosario Ibarra de Piedra sea designada como presidenta de la CNDH.

No, la noticia es que, otra vez, igual que ocurrió con la defenestración del ministro Eduardo Medina Mora, los mexicanos ratificamos que el presidente es dueño no sólo de la Cámara de Diputados sino de todo el Congreso.

Como saben, los senadores del PAN, PRI, PRD y MC, tienen suficientes escaños como para vetar las ocurrencias presidenciales; tienen los votos para evitar la destrucción de contrapesos y equilibrios fundamentales para mantener viva la endeble democracia mexicana.

Sin embargo, a cambio de quién sabe qué migajas, los senadores del PAN, del PRI, PRD y MC votaron por –primero por entregarle la Corte a AMLO–, y luego por regalarle la CNDH al presidente Obrador.

Y la maniobra fue casi perfecta.

Primero, López Obrador “ablandó” a Rosario Ibarra de Piedra por la vía del halago y el aplauso.

Ordenó que el Senado le entregara la Medalla Belisario Domínguez, reconocimiento en memoria del Senador Belisario Domínguez, epítome del valor y la libertad de expresión, asesinado por el usurpador Huerta.

Luego, el mismo presidente Obrador ordenó que la hija de Rosario Ibarra de Piedra fuera designada presidenta de la CNDH, lo cual se consiguió a pesar de la división entre los senadores del Morena.

Y al final, López Obrador ya tiene en un puño a los tres poderes; Ejecutivo, Legislativo y Judicial, además del control de la CNDH, de la CRE y va por el control del INE y el Tribunal Electoral.

Es decir, la dictadura de AMLO ya está en el poder, con el aval del PRI, del PAN, del PRD y de MC.

Claro, el costo ha sido de casi 30 por ciento de la popularidad de AMLO, que ya ronda los múltiplos del 50 por ciento de aceptación.

Se los dije, la dictadura ya está entre nosotros.