AL TIEMPO

¡El escándalo es mayúsculo!

¿Por qué?

Porque asistimos a la muerte del sufragio efectivo y al regreso de la reelección.

Es decir, asistimos a la muerte de los postulados maderistas que dieron el soporte ideológico y que detonaron la Revolución Mexicana, además de que por décadas guiaron la aspiración democrática mexicana.
Y es que en Baja California, el Partido Morena y el presidente López Obrador le dieron el golpe final a los postulados de Francisco I. Madero y la estocada de muerte a la democracia mexicana.

Sí, resulta que con una consulta ilegal, amañada y tramposa, el Congreso de Baja California sustituyó la elección constitucional, alteró el voto ciudadano, engañó a los votantes y tratará de imponer de manera ilegal al gobernador Jaime Bonilla, por cinco años.

Y tanto en el Congreso de la Unión, como en la Suprema Corte guardarán silencio de complicidad y simulación por la muerte de los postulados maderistas y nadie repudiará el golpe de Estado orquestado por el gobierno de Obrador.

¿Y, por qué no reaccionarán los contrapesos?

Porque resulta que el presidente Obrador tiene controlados y bajo su puño a diputados y senadores de todos los partidos; y tampoco prosperará una demanda en la Suprema Corte, porque el propio presidente Obrador tiene bajo control a los ministros de la Corte y en un puño a la Judicatura federal.

Es decir, que con el aval del presidente, de su partido, del Congreso y la Corte, veremos como mueren los postulados de “sufragio efectivo” y la forma en que se legaliza, en los hechos, la reelección y como la Constitución y sus leyes son letra muerta para alterar el sufragio efectivo.

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Lo cierto es que –a menos de un año de iniciado el gobierno de López Obrador–, somos testigos de los mayores atentados a la democracia mexicana y a la mayor destrucción de instituciones que nos dimos –como el INE–, para garantiza el sufragio efectivo y la no reelección; es decir hoy no existen más las elecciones limpias, creíbles y transparentes.

En Baja California ya se vive el fin del “sufragio efectivo” y ya existe el “primer gobernador reelecto”, incluso antes de asumir el cargo.

Y esa grosera reelección cuenta con el aval del presidente López Obrador, del Congreso local, del Congreso de la Unión y de la Suprema Corte.

¿Y qué es lo que queda frente a esa tragedia?

No sólo veremos el fin de la democracia mexicana y la muerte de los contrapesos, sino la desaparición de la división de poderes y de instituciones garantes de la justicia, la legalidad, la transparencia, la rendición de cuentas, y de las elecciones confiables, legales…

Lo que viene es la tiranía y la reelección presidencial.

En efecto, el principal objetivo de la muerte de los postulados maderistas, del ensayo reeleccionista en Baja California y del fin de sufragio efectivo, es la instauración de la dictadura de López Obrador.

En su momento, a petición del presidente Obrador, el Congreso de la Unión o la propia Suprema Corte propondrán una “consulta ciudadana” -igual de ilegal, amañada y tramposa como la de Baja California–, para preguntar a los ciudadanos si quieren que AMLO siga en el cargo, de manera indefinida.

Y las masas dirán que sí, según el remedo de consulta.

Y López Obrador será el nuevo rey mexicano.

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Se los dije, ya estamos en dictadura.