A partir de este viernes, la oposición gobernará en nueve de las 16 alcaldías de la Ciudad de México, mismas que fueron entregadas por los alcaldes salientes de Morena con las arcas vacías.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheimbaum, maniobró para que el periodo de transición solo tuviera un mes de duración a partir del pasado 1 de septiembre, lo que dio tiempo a los alcaldes salientes para gastar la mayor cantidad posible de recursos y para ocultar transas.

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Una de las alcaldías más saqueadas es Alvaro Obregón, que estuvo a cargo de la hoy gobernadora de Campeche, Layda Sansores.

De acuerdo con la nueva alcaldesa, Lía Limón, en la Tesorería de la demarcación debía haber 748 millones de pesos para cerrar el año pero solo hay 41, lo cual no alcanzará para cumplir con los compromisos más urgentes.

Otra alcaldía con problemas severos es Miguel Hidalgo, que fue gobernada por Víctor Hugo Romo, y en la cual hay un déficit de 83 millones de pesos, de los cuales, 50 millones serían exclusivamente para pagar adeudos con la Comisión Federal de Electricidad.

Los alcaldes opositores pidieron a Claudia Sheinbaum una ampliación presupuestal de emergencia de por lo menos 817 millones de pesos para poder salir con los gastos de fin de año, entre éstos los correspondientes a los salarios y aguinaldos del personal.

Sin embargo, la jefa de Gobierno rechazó esta  petición con el argumento de que ni siquiera para el gobierno central se autorizan las ampliaciones presupuestales.

Ahora, los alcaldes opositores tendrán que ver de dónde sacan recursos para pagar no solo los salarios, sino otros compromisos urgentes, como adeudos por servicio de energía eléctrica y el cumplimiento de laudos laborales.

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JC