Las estimaciones que se vislumbraban a principio en este año estimaban que sería un año complicado en el escenario internacional por una diversidad de problemas que estaban girando alrededor de los movimientos migratorios, de igual manera se consideraba un crecimiento regular de la economía y el precio del petróleo se mantendría en un orden de alrededor de 50 dólares por barril.  Se entendía también que uno de los retos era seguir impulsando la construcción de una democracia moderna en apego a los ideales liberales que ha ido definiendo a la globalización y más aún, era el año para celebrar la gesta de los Juegos Olímpicos en Japón con toda la bonanza económica que esto traería para medios de comunicación, aerolíneas, hotelería y marcas deportivas.

La realidad ha sido distinta, la emergencia sanitaria producto de una pandemia ha traído una serie de quebrantamientos en lo político, social y económico, que están poniendo a prueba la fortaleza de las estructuras de los Estados nacionales. Por un lado, los gobiernos nacionales deben maximizar sus esfuerzos para atender a la población que ha sido contagiada y ofrecerle todos los mejores insumos para que su vida no esté en riesgo y se reincorporen al lado de sus familias, por el otro lado, el Estado debe de garantizar las más atinadas políticas de prevención del delito y ofrecer las mayores de las garantías para que la iniciativa privada pueda tener el impulso necesario cuando comience el proceso de la llamada:  nueva normalidad.

La pregunta que ha rondado en los dos últimos meses es ¿Hacía dónde va el sistema mundial?, el reciente proyecto de ley que se aprobó a mediados de esta semana en el Senado estadounidense de no aceptar que coticen las empresas chinas en Wall Street por estar vinculadas al Ejercito Popular de Liberación Chino, es una manera más de restarle eficacia y fortaleza a la economía de Beijing para que no obtengan capitalización desde la mayor fuente económica del mundo.

Junto a está situación, en esta semana Israel a dado un paso más en ampliarse sobre el territorio de la Autoridad Palestina, lo cuál ha sido ya reclamado por el Embajador de la República Popular de China ante la ONU, en dónde Israel tiene mucho que ganar a causa de que la atención mundial esta puesta en la evolución del COVID-19 y cuenta con el apoyo de los EEUU y de Gran Bretaña, pues es importante que el Estado israelí ofrezca las debidas garantías de cerrarle el paso a un factible crecimiento de las acciones de Irán en palestina y que estas se extiendan por el este y centro de Europa en estos momentos complejos.

Pero de igual manera, la emergencia sanitaria, cada vez es más señalado la ineficacia de la OMS y en el caso de América de la OPS, como lo ha venido señalando el presidente Donald Trump por su cercanía con las acciones de la RP de China, este asunto ha provocado que el actual Director General de la OMS, se pronunció de qué no buscará la reelección, por el claro señalamiento que no sólo ha realizado EEUU, sino diversos países alrededor del mundo.

Esto comienza a evidenciar que los organismos especializados de la ONU requieren de un profundo proceso de revisión para adecuarse a las características y circunstancias del propio siglo XXI y que en diversos casos se han visto rebasadas por otro tipo de instituciones como la OCDE, APEC o el Foro de Davos, esto es a condición de qué los organismos especializados de la ONU fueron creados a las necesidades de la Guerra Fría para así mantener el status quo que se requería en esos momentos, sin embargo, las secuelas de la emergencia sanitaria están evidenciando que los modelos de operación y la capacidad de ofrecer una oportuna respuesta en diversos casos han sido ya insuficientes.

Otro elemento que se debe de considerar, es que la globalización tiene costos y uno de estos fue el hecho de haber establecido décadas atrás las principales cadenas de producción en la RP de China, que van desde un tornillo hasta insumos de alta especialización como lo son los referentes a la industria de los medicamentos y es a partir de los hechos recientes que países cómo Japón, Francia y Alemania están alertando de esta situación y comenzarán a tomar medidas para ir eliminando la dependencia que se tenía con la RP de China. En el caso de Japón, por ejemplo, el gobierno del Primer Ministro Zhinzo Abe anunció que su administración daría 2 billones de dólares para dejar atrás la dependencia y trasladar a su país, o bien, a naciones amigas la producción de los insumos que requiera la industria japonesa.

La realidad geopolítica está dando un giro de gran relevancia a razón de un elemento central: es el retorno de la Real Politik. Las condiciones del escenario internacional están cambiando demasiado rápido aún cuando no pareciera a causa de la información que llega por los diversos medios de comunicación, los ajustes se han ido presentando de manera muy sutil, en la lucha por el nuevo orden internacional.  En este sentido, es muy posible que en las próximos días o semanas, conforme se vaya recuperando el dinamismo de la actividad de los Estados nacionales, se estarán definiendo las posiciones que el nuevo orden requiere.

Son juegos de lo que en geopolítica se le llama la Gran Geoestrategia, es decir, como se hacen los ajustes para que una potencia mantenga su predominio y bien otra lo supla en el liderazgo, sea este regional o mundial. La moneda está en el aire y en medio de esta situación están en los meses próximos la renovación de las cámaras legislativas en EEUU y ante todo de la Presidencia de esa nación.

A cada uno de los escenarios que se han ido gestando, el Estado mexicano debe tener muy en cuenta en dónde están sus intereses, hacía donde va el destino nacional, pero ante todo, ¿cuál es el México que deseamos a partir del 1 de junio?, pues si bien existe la condición de la emergencia sanitaria nacional, los problemas de la falta de empleo y la inactividad económica y comercial, ya son evidentes a lo que se suma la reactivación gradual de varias economías en el mundo entre ellas la de EEUU, de la cuál dependemos para bien o para mal.  Es un momento de decisiones trascendentales y que México debe estar en la construcción del Nuevo Orden Mundial.