La actividad internacional, no termina y muchas son las vertientes que se han establecido a lo largo de estas últimas semanas, que van desde la importancia de las elecciones presidenciales en Francia, hasta la reducción de la entrega del gas ruso a la Unión Europa y las repercusiones que esto esta teniendo para la economía global.

Pero de igual manera, recientemente la relación bilateral entre México y los EEUU ha entrado en una nueva vertiente de confrontación a razón de las exigencias que sostiene el gobierno de México en materia energética. Lo cierto es que el entonces negociador, el embajador Jesús Seade Kuri, supo de cada detalle y avaló lo que venía concretando el equipo del ex presidente Enrique Peña Nieto y que posteriormente, cuando el ejecutivo federal viajo, en medio de la parte más delicada de la pandemia a Washington DC, para firmar el TMEC, en el jardín de las Rosas, al lado del ex presidente Donald Trump.

-Publicidad-

Este tipo de acciones, en tiempos de la transición que está teniendo el sistema internacional, hace más complicada la propia participación mexicana, cuando los mercados cada vez son más exigentes y más demandantes y que la propia guerra de Rusia contra Ucrania, está gestando un proceso de reconfiguración de las zonas de control y de influencia, sea por cuestiones estratégicas como lo es la ampliación de la OTAN, el establecimiento del AUKUS y el QUAD, pero también, es por las necesidades que exigen las propias cadenas productivas, que van estableciendo poco a poco, rimlands, gestándose así, un proceso de regionalización dentro de la globalización, como no se había visto en las últimas décadas.

La guerra fría tenía un aspecto sencillo en su aplicación, existían dos bloques con ideologías y doctrinas de fácil aplicación, comenzando con el principio de la libertad vs la tiranía. A partir de esta acción, el bloque que enarboló la libertad, logró proyectar a la democracia, los derechos humanos y las bondades de los mercados competitivos, frente a un régimen cerrado, sin capacidad de movilidad social y de respeto por la vida de los seres humanos.

La realidad de nuestros días, es la amplia gama de temas que requieren la atención de los Estados de forma permanente, como son el cambio climático, migración, revolución tecnológica, pandemias, migración, terrorismo, conflictos comerciales y ahora guerra a una escala que se pensó superada.

Luego entonces, la realidad que se está imponiendo en esta era post-Covid, es la de un proceso de refrendar las alianzas ya establecidas a razón de la condición geográfica. Ejemplo de ello, ha sido el fortalecimiento de la OTAN, pero de igual manera, la República Popular de China ha gestando con celeridad el control de la Ruta de la Seda, para darle certidumbre a su pertenencia en el Mar de China y de ahí proyectar su poder en los océanos Pacífico-Índico, por ello el establecimiento de alianzas estratégicas con Islas Salomón y Sri Lanka.

Y sí se considera está reconfiguración, se debe de tomar en cuenta como América Latina, también está sufriendo una transformación, si bien, primero fue el establecimiento del eje bolivariano (Venezuela, Bolivia y Argentina) y luego, el paso ha sido de un gran cambio para el subcontinente americano, ya que tradicionalmente, una gran parte de los gobiernos se ubicaban en la centro-derecha, pero el cambio en Chile con  Gabriel Boric Font y Gustavo Petro en Colombia, modifican el Statu Quo que venía funcionando por décadas.

Incluso la Federación Rusa de igual manera, está refrendando su condición hegemónica apoyándose en  Bielorrusia como también con Irán y los llamados Tanes, así como de establecer una alianza estratégica con Turquía, que le permita tener un interlocutor valido con la OTAN, Europa y los EEUU, tal como también lo sigue siendo Cuba y Venezuela en el continente americano, para tener un punto de avanzada en el continente americano frente a los EEUU.  Este reacomodo político que está sufriendo nuestro continente, no podría quedar fuera lo que está aconteciendo en México, debido a la orientación ideológica-doctrinal de la autollamada Cuarta Transformación, que sin duda, ha traído cambios sustanciales en su posicionamiento geoestratégico ante el mundo.

El escenario internacional tiene claridad de los tres actores claves en la definición de las zonas geográficas, por un lado se encuentra EEUU, por el otro la Unión Europea y finalmente, la República Popular de China, cada uno ha definido por el momento sus límites en sus zonas de control y de influencia, la guerra de Rusia sobre Ucrania, restableció la importancia de dichas zonas, tal como se encontraban en plena Guerra Fría,  pero sin el agregado ideológico, ahora es la demostración del ejercicio puro del poder de las potencias hegemónicas implicadas.

Por ello, la condición que guarda nuestra nación ante EEUU y el TMEC, es complicada y compleja y más aún, por lo que representa para la seguridad regional en momentos en dónde los actores internacionales, asumen diversas posiciones para asegurar las zonas de control y de influencia, vitales para la propia seguridad internacional y que en el caso de México, su determinismo geográfico es su propio destino. Aún antes de que comenzara la gesta de independencia hasta nuestros días, el factor estadounidense es definitorio para la convivencia internacional que asume nuestra nación, pero que para el siglo XXI, reviste del elemento de seguridad regional  y por ende de los impactos que esto tenga para los intereses y desarrollo nacionales.

La geopolítica del siglo XXI, cada vez más deja un rastro de cómo interpretarla, si para unos es el resurgimiento de lo clásico, para otros, es la oportunidad del razonamiento crítico, lo cierto, es que hay un debido acoplamiento de ambas para darle la debida argumentación y análisis a los sucesos de nuestros días, en donde intervienen los actores preponderantes como los Estados nacionales, pero también actores y factores como el populismo, cambio climático o la inteligencia artificial. Sea cual sea, el área de preferencia en el estudio de los sucesos geopolíticos del año 2022, caben perfectamente en cualquiera de sus métodos y corrientes, luego entonces, a razón de esto, se viven tiempos donde la sutiliza y firmeza, como el compromiso y las alianzas son la clave de la sobrevivencia del Estado nacional como lo conocemos.

Mientras tanto en Palacio Nacional, entre cenas de tamales chipilín, café, chocolate y pan; y mañaneras adoctrinadas hacía la pobreza franciscana para la mayoría de la nación, no se acepta la realidad internacional de una factible recesión y de las calificaciones de las poderosas calificadoras a las cuáles naciones y empresas multinacionales buscan su consejo para hacer inversiones. Cada vez son más las alertas del problema que arrastra México y que aún está en tiempo de rectificar el camino…