Cada día que pasa el presidente López Obrador aparece más nervioso,
más fuera de sí y, sobre todo, más mentiroso.

Y la más reciente de sus grandes mentiras, para justificar la captura de
órganos autónomos como el Instituto Nacional de Transparencia, fue que sin
el INAI, su gobierno se compromete a otorgar la información solicitada por
los ciudadanos, en sólo 72 horas.

-Publicidad-

Como queda claro, la respuesta no solo es mentirosa, sino ridícula,
ofensiva y violatoria de la propia Constitución.

¿Por qué?

Porque el criterio para la creación del Instituto Nacional de
Transparencia, no es el tiempo en el que debe responder el gobierno a las
exigencias sociales, de transparencia del gasto público y rendición de cuentas
de los servidores del estado, sino la obligación de cumplir tales preceptos
constitucionales, de manera efectiva y clara.

Pero más allá de las anteriores consideraciones, lo cierto es que en toda
su historia política, López Obrador no sólo ha sido un falsificador de la verdad
sino un eficiente ocultador del origen y el destino del dinero que por más de
dos décadas ha utilizado.

Por ejemplo, en el gobierno de Carlos Salinas, realizó muchos plantones
en el Zócalo capitalino y encabezó por lo menos tres éxodos de Tabasco a
México. En cada toma del Zócalo y cada caminata, nunca reveló el dinero que
le entregó Salinas vía Manuel Camacho para levantar la protesta.

Sin embargo, años después, el propio Manuel Camacho reconoció en la
tribuna del Senado que le entregó 9 mil millones de pesos a Obrador, para
retirar la plaza principal de la capital del país.

Una de las obras faraónicas de AMLO al frente del GDF fueron los
Segundos Pisos del Periférico, cuyo costo nunca se ha sabido, porque AMLO
ordenó esconder la información.

Tampoco se sabe el monto del dinero que Obrador le robó a los
trabajadores del GDF, cuando impuso el pago de diezmo a cada empleado de
la capital del país.

Además, durante los años que duró la construcción de Morena, por todo
el país López recaudó miles de millones de pesos entre empresarios, grupos
sociales y hasta narcotraficantes. Nada de eso aclaró.

Ya en campaña, estableció un fideicomiso dizque para ayudar a los
damnificados del más reciente terremoto en la ciudad de México. Luego se
descubrió que el fideicomiso fue saqueado por Obrador para financiar su
campaña electoral.

¿Cuánto costó construir Morena y llevar a Obrador al poder
Presidencial? ¿Cuánto de ese dinero fue producto del narcotráfico y cuanto
aportaron empresarios?

El tamaño de la irregularidad es igual al tamaño de las prebendas de
AMLO a los grupos criminales y a los beneficios de los amigos empresarios
del presidente. Pero en concreto no existe transparencia.
Al inicio de su gobierno, López Obrador tiró la construcción del
Aeropuerto de Texcoco, conocido como NAIM.

Dijo que era un nido de corrupción que en semanas presentaría las
pruebas. Hoy todos siguen esperando tales pruebas y, en sentido contrario,
cada día queda más claro que era uno de los proyectos más transparentes del
gobierno de Peña Nieto.

La salud presidencial es otra deuda informativa. Los primeros días de
gestión se comprometió a informar todo sobre su salud y, hoy todos siguen en
espera.

Cuando ordenó la destrucción de los principales Fideicomisos del
gobierno federal argumentó que eran una cueva de corrupción y que en días lo
probaría. Hoy no hay una sola prueba de esas acusaciones.

Durante la crisis de gasolina por causa del huachicol, a los primeros días
de su gobierno, prometió la compra de miles de pipas para transportar el
combustible. Hoy nada se sabe de las pipas, de su costo y menos a donde fue a
parar el dinero.

Como tampoco nadie sabe el costo real del Aeropuerto de Santa Lucía,
del Tren Maya o de la Refinería Dos Bocas, porque ordenó esconder los
números reales, hasta después de cinco años de que entren en operación estas
obras.

Y apenas hace horas, amanecimos con la noticia de que el costo de la
compra de vacunas para atender la pandemia también fue reservada por cinco
años.

Sí, el de Obrador es un gobierno que no solo falsifica la realidad, sino
que por decreto ya oculta el monto del verdadero robo del siglo.
Se los dije.