No, que nadie se equivoque.

Aquí no sabemos si el presidente Obrador despedirá o no –de manera oficial–, a Olga Sánchez Cordero, aún secretaria de Gobernación.

Lo que si sabemos es que desde hace semanas –y en especial desde que arrancó la crisis migratoria que derivó en una crisis arancelaria–, la titular de Gobernación ya no esta en funciones.

Es decir, la ex Ministra de La Corte ya abandonó algunas de las funciones fundamentales de la dependencia que encabeza; responsabilidades como la estratégica “seguridad interior”.

Y en la responsabilidad de “la seguridad interior”, una de las tareas centrales es la migración. Es decir, la secretaría de Gobernación tiene como parte fundamental de las responsabilidades a su cargo el control de las fronteras y, por tanto, es responsable del Instituto Nacional de Migración.

Aquí y en otros espacios dijimos que uno de los extrañamientos de los negociadores del gobierno norteamericano era que en la comitiva mexicana no aparecía la señora Olga Sánchez Cordero, precisamente la responsable de las fronteras.

Así lo dijimos en el Itinerario Político del pasado 6 de junio.

Lo peor del caso es que a las negociaciones de México con Estados Unidos –que encabeza Marcelo Ebrard–, no acudió la titular de Gobernación, que es la responsable de operar el Instituto Nacional de Migración.

“¿Y eso qué significa?

“Que los negociadores norteamericanos saben perfectamente que el gabinete del presidente mexicano se encuentra fracturado y que el tema central del diferendo, la migración, no lo atenderá Gobernación, sino Relaciones Exteriores… Por lo pronto, en México urge que el presidente Obrador olvide “los floreros” y que nombre verdaderos responsables en la gobernación interna y en la diplomacia con Estados Unidos. Al tiempo”. Hasta aquí la cita.

Pero con el paso del tiempo y con una pelea a contracorriente con el presidente norteamericano, el titular de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, se fue convirtiendo no sólo en un activo canciller sino, sobre todo, en un afanoso secretario de Gobernación.

Y fue tal el desplazamiento que, incluso, el jefe de los diputados del partido Morena, Porfirio Muñoz Ledo, debió hacer un severo extrañamiento al titular del Ejecutivo, al señalar que el Canciller, Marcelo Ebrard, estaba rebasando sus funciones y, por tanto, no debía rebasar sus facultades legales.

Esa fue la señal de alarma para los hombres de Palacio, quienes al parecen entendieron que una verdadera señal al gobierno de Trump sería convertir al canciller en una suerte de súper secretario.

Así, Marcelo Ebrard sería el verdadero responsable de la política interna y tendría a uno de los suyos en la política internacional.

Claro, a un costo descomunal para el presidente, ya que los titulares de las áreas desplazadas son y seguirán siendo el hazmerreir de México y el mundo.

La tarde de ayer circuló en Palacio la versión de que, de un momento a otro podría producirse el cambio en Relaciones Exteriores y en Gobernación; mudanza que significaría el sacrificio de Olga Sánchez Cordero y el empoderamiento total de Marcelo Ebrard.

Sin embargo, y a pesar de que muchos se dicen expertos en los intríngulis de Palacio, lo cierto es que con López Obrador nadie puede adivinar y menos adelantar nada. ¿Por qué?

Porque el presidente no consulta nada con nadie y porque sus decisiones se saben sólo hasta que él las hace públicas.

Lo cierto, sin embargo, es que Marcelo Ebrard es titular de Gobernación desde hace meses.

Y si se produce el cambio, sólo será la ratificación de una tarea que desempeña casi desde que empezó el actual gobierno.

Se los dije.