La Cuarta “Transtornación” Mental, que encabeza el Nerón de Palacio Nacional, sigue acumulando absurdos e idioteces.

La verdad es que no podemos esperar gran cosa de los gobiernos latinoamericanos, menos aún de los populistas, pero la indecencia se supera constantemente a sí misma: todos los días exhiben y coleccionan estupideces, para pasar a la posteridad de forma por demás vergonzosa.

Desde que le dieron el micrófono al tal Hugo López-Gatell, dizque para fungir como vocero del gobierno de López Obrador para asuntos de la pandemia, el tipo no ha dejado de hacer el ridículo.

El sector salud está hecho un auténtico desmadre, y López-Gatell, en vez de desempeñarse como lo que es, o sea, un Subsecretario en la materia, se dedica a encabezar conferencias de prensa que siempre lo dejan en mal. Lo peor de todo: lo sigue haciendo.

López-Gatell es uno de los mejores ejemplos de cómo la política puede echar a perder a la gente con formación profesional cuando ésta trabaja con gobernantes ineptos y zoquetes. Con tal de quedar bien con “su jefe”, el subordinado no duda en embarrarse de caca. Triste realidad.

Hugo López-Gatell ya se había autodenigrado cuando se refirió a López Obrador como “fuerza moral” restándole, además, capacidad de contagio, como si se tratara de un dios, no de un hombre.

Luego, comenzó a mandar mensajes equívocos e irresponsables en materia de salud con tal de quedar bien con el Tirano de Macuspana: López-Gatell todo lo ha ajustado al capricho de su amo. Más que un comunicador, el matasanos López-Gatell se ha desempeñado como guardaespaldas mediático.

Pero sin duda que, entre las peores cosas que ha hecho López-Gatell, está la de divulgar cálculos y pronósticos idiotas en torno a: las fases de la pandemia, la duración de la pandemia, el punto máximo (pico) de la pandemia y el proceso de declinación de la pandemia, por mencionar lo principal.

Sus yerros y ridículos nos permiten hablar, en sorna, de los “picos planos” de López-Gatell.

Todo mundo recuerda cuando el matasanos pronosticó, a finales de abril, que el punto máximo de contagios (pico) de la pandemia comenzaría los primeros días de mayo y se prolongaría durante tres semanas. Luego hasta se atrevió a decir que el pico sería el 06 de mayo. Luego que no, que mejor el 08 de mayo. Luego que no, que sería mejor el…

Y así ha continuado: estableciendo una fecha para luego cambiarla. Y lo mismo ha hecho con la fecha de regreso a la normalidad: cada semana un pronóstico distinto. Y, claro, siempre justificando con bobadas sus errados cálculos.

Obvio, Hugo López-Gatell sigue la pauta que le marca su jefe tontito, quien dice que ya estamos “domando” a la pandemia justo cuando la pandemia está saturando hospitales, y quien dice que ya se está “aplanando la curva de contagios” justo cuando lo que vemos es que la línea sigue subiendo.

¡Ah, los “picos planos” de AMLO y de López-Gatell! ¡El absurdo total! ¡Qué ganas de autoengañarse!

¿Pero qué podíamos esperar de la Cuarta “Transtornación” Mental? Estupideces, absurdos, locuras, ocurrencias, improvisaciones…

Es una pena que un profesionista como Hugo López-Gatell manche al espíritu científico con tal de darle gusto al zafio Nerón de Palacio Nacional.

Como universitario y profesional de la medicina, Hugo López-Gatell debería saber que cuando el pronóstico de una variable depende de un evento incierto, el pronóstico no puede ser exacto y, a veces, ni si quiera puede ser aproximado. ¿No por eso los médicos suelen hablar de “pronóstico reservado” cuando están atendiendo a pacientes muy graves?

“Pronóstico reservado” significa, en buen castellano, “No sabemos qué chingaos va a pasar”.

¡Qué lástima que Hugo López-Gatell manche su prestigio profesional con tal de recibir las palmaditas del Tirano de Macuspana!

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