Las visiones que ha generado la actual situación de la pandemia, parecen ser enfocadas a la catástrofe, a la desesperación y ante todo a infundir un temor creciente en cada miembro de la sociedad global; las constantes declaraciones del Director General de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus están enfocadas a mantener una estricta cuarentena, no salir, no ver a familiares, parar el dinamismo económico de los Estado nacionales, suspender por completo la actividad de la convivencia humana esencial para su propia existencia. Nadie duda que ante la falta de una vacuna o medicamento eficaz, esto sea por el momento, la principal medida para ir controlando la pandemia que tiene en un impasse a naciones y Estados.

Sin embargo, las esperanzas de retomar lo cotidiano de la vida están apuntándose a los enormes esfuerzos que cientos de científicos realizan por encontrar una vacuna eficaz para darle certidumbre a la razón de existir de cada ser humano, tales actividades se pueden observar en las acciones que se están llevando en diversos países y empresas privadas para que en el menor tiempo posible se encuentre el anticuerpo que le permita al ser humano eliminar de su vida diaria el temor a estar encerrado, a no tener contacto con otras personas.

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Tales esfuerzos recientemente se han anunciado en Israel, quien ya venia trabajando desde principios de año, en una vacuna que diera la respuesta, que todo el mundo ha estado esperando, lo interesante de este anuncio, es que son las áreas de investigación en bioquímica y biomedicina del Ejército de Israel los que están llevando a cabo este enorme esfuerzo científico, a su vez, la propia RP de China también ha anunciado que los laboratorios de investigación biomédica en Wuhan junto con la división de bio- ciencias del Ejército Popular de Liberación Nacional, están llevando a cabo avances significativos para ofrecerle al mundo su descubrimiento que abata a la pandemia.

Asimismo, el gobierno estadounidense está llevando a cabo sus propios esfuerzos, desde el CDC (Centers for Disease Control and Prevention), la NASA, las más prestigiosas universidades como Harvard o John Hopkins, junto a empresas como Pfizer, suman capacidades para tener en los próximos meses su propia oferta de vacuna que permita la reactivación de la vida de los Estados y se pueda controlar la peor de las crisis económicas que el mundo haya reportado en los últimos siglos, cuyos resultados ya anuncian pobreza y desequilibrios políticos en diversas naciones.

La labor de la OMS no se puede demeritar, pero parece ubicarse como la de la propia ONU a ser portavoces de una especie de control de daños, meros espectadores de lo que está aconteciendo sin dar respuestas confiables que den la certidumbre que las sociedades nacionales están requiriendo día a día.

La afirmación del presidente Donald Trump de que la OMS sólo velaba por los intereses de la RP de China, tienen en las acciones separadas de determinadas naciones y empresas mucho que analizar, no sólo por verse comprometida ante el impacto de la propia pandemia, sino en qué no ha demostrado un liderazgo visible en encabezar los esfuerzos para abatir este flagelo que tiene al mundo en distintas facetas de aislamiento social y ante un freno casi total de la globalización y de lo que esta significa para el desarrollo diario de las personas y naciones.

Si la OMS no ha demostrado ese liderazgo contundente, la ONU de igual manera, en muchos aspectos ha quedado rebasada para sumar las capacidades de los países claves de la organización como son: EEUU, Gran Bretaña, Francia, La Federación Rusa y la RP de China, como tampoco se ha oído una voz firme desde la Asamblea General de que la pandemia debe de ser controlada por acciones en conjunto y coordinadas, nada de eso se ha visto desde que impacto el COVID 19 en Europa y en EEUU, mucho menos en lo que ahora acontece en Latinoamérica y en África, sólo mensajes de lo terrible que es para estas regiones del sufrimiento que les acontece.

De tiempo atrás se venía viendo que la ONU tenía problemas serios de liderazgo, mismos que se acentuaron con la intervención estadounidense en Irak y la guerra contra el terrorismo, lo que habrá de suceder con el sistema de organizaciones al interior de la ONU tras la reactivación de las actividades económicas a nivel global es de una clara incertidumbre pero sí deja una evidente llamada de atención en la necesidad de una reforma estructural o de un gran pacto mundial de hacer más efectiva a esta organización para situaciones futuras en dónde se demuestre el liderazgo por el cuál fue creada para prevenir amenazas y riesgos a la seguridad internacional.

En nuestros días nos estamos encaminando a diversos cambios en los paradigmas en materia de seguridad nacional e internacional, en formas de organización política, social y económica, en los sistemas de comunicación pero hay algo que está aconteciendo y es muy importante, la quinta revolución industrial viene de la mano de la inteligencia artificial, pero también de nuevas formas por darle certidumbre a la vida del ser humano como ya lo están demostrando las debidas investigaciones por lograr la vacuna en estas semanas o meses de la visible mano de los científicos militares y civiles.

Un nuevo paradigma está floreciendo, la demostración que los ejércitos nacionales deben de transitar a pasos acelerados a crear nuevos cuadros que estén atentos a la evolución natural de las bacterias y virus, pero también de su utilización como una eficaz arma para desestabilizar sociedades y naciones.

México está llamado a ser parte de estos cambios estructurales que son evidentes cada día, cuenta con importantes científicos y universidades públicas y privadas que en mucho pueden aportar para el desarrollo nacional, es un momento crucial para el Estado mexicano de modernizar y estar a la vanguardia en materia de ciencia y tecnología.