El país, tanto en su sociedad como en su gobierno, tiene una gran dinámica en su manifestación y expresión social, a pesar de las dificultades del confinamiento a que nos ha llevado el corona virus.
Hay una asociación a la relacionalidad en las necesidades, intereses y deseos de cada persona, en su papel de gobernado o gobernante.

Estas expresiones diversas tienden a mostrar los alcances y límites de los individuos, los grupos de la sociedad, los grupos de interés o de presión y los movimientos sociales y políticos.

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Así han ocurrido manifestaciones sociales, por cuestiones de demandas sobre la falta de medicamentos para los niños con cáncer, por la negligencia en los servicios médicos para atender el corona virus, por la violencia contra las mujeres que terminan en feminicidios, por las acciones generadas por la inseguridad en muchas partes del territorio, por las acciones en contra de algunos grupos de la sociedad impulsadas por el gobierno, como son los empresarios, los periodistas, los burócratas, los intelectuales, los nombrados como mascotas, los ministros y miembros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los legisladores, los gobernadores, los corruptos de dentro y de fuera del gobierno, los dirigentes y miembros de los partidos políticos de oposición y del que está en el poder, los miembros de los organismos autónomos como el INE, INAI, IFT, CNDH y otros muchos más.

Atender la causa de lo causado era una buena idea, y así se podían haber previsto y quizás resuelto, algunos de los problemas que han generado demandas sociales legítimas, que se ven como antisistémicos o antigobiernistas. Y con riesgos y costos mayores, la autoridad actúa en consecuencia.

En los tiempos del proceso electoral y en medio de las crisis de salud, seguridad, económica y de convivencia, estos movimientos sociales son un caldo de cultivo para mostrar incapacidades e ineptitudes, en políticas públicas que devienen en ingobernabilidad.
Los tiempos son importantes y la demanda de los gobernados crece cotidianamente, ante la limitación de recursos de toda índole en el gobierno, el presente y el futuro no brindan certeza, la única certidumbre es que las cosas no van bien y la negligencia tiene costos en la vida nacional.

Ojalá rectifiquen los responsables en aras del interés social y nacional, para beneficio de todos, incluidos ellos mismos.