Desde el Senado quedó demostrado nuevamente la importancia de los contrapesos en los poderes del Estado. Fue la Cámara Alta la que tuvo que corregir nuevamente la plana de los excesos mayoritarios de la Cámara de Diputados. 

Cobrar el derecho al uso de agua al sector agrícola –cambio del artículo 244 para ubicarlos en el 233 de la Ley Federal de Derechos- era sin duda un golpe directo a los campesinos, sector que no ha sido de los más favorecidos en nuestro país. La propuesta fue de un diputado de Morena y respaldada por su bancada: fue primero la Comisión de Hacienda y Crédito Público en San Lázaro la que aprobó en lo general y lo particular el proyecto de dictamen para posteriormente ser aprobada en el Pleno. 

El tema no tardó en empezar a tener un impacto negativo para el partido en el poder. Con esta medida que pretendía recaudar más de 500 millones de pesos, el sector más perjudicado sería el de los pequeños productores, aumentando los costos de producción, una cadena que va llevando a que el impacto final sea, como siempre, para el ciudadano. ¿Por qué Morena dio marcha atrás?: porque era una más de las ocurrencias que en San Lázaro se aprueban en fast track. 

La propuesta de obligar a pagar los derechos del agua a todos los agricultores del país era una contradicción más del actual gobierno, otra promesa incumplida de no más impuestos y no más cobros, algo que el sector agropecuario se encargó de recordárselo en voz de su presidente, quien días antes de ser aprobado el proyecto por los diputados dijo: “Nuestro presidente nos prometió que no habría incremento a los impuestos ya existentes ni nuevos impuestos y esto lo contradice”. Pero cómo no contradecirse con los demás si entre ellos mismos lo viven haciendo: uno presenta, otro lo niega, uno más se deslinda, el que sigue lo reprueba, -como el presidente en su mañanera del 23 de octubre- luego todos lo aprueban para, cuando la papa ya está muy caliente, recular desde sus escaños. 

Los excesos de la Cámara de Diputados, donde trabajan al estilo PRI de los 70s, esa misma legislatura a la que el propio Muñoz Ledo se refirió con palabras altisonantes cuando le dejaron el micrófono abierto, esa mayoría que pretendió hacer la ley a modo para perpetuar a Morena en la Mesa Directiva, han tenido que ser frenados en el recinto de Reforma. No ha sido el logro de un partido u otro, lo que ha ocurrido en el Senado de la República habla de la importancia de los contrapesos, del papel de la oposición, del muro de contención que se ha logrado levantar para frenar esos excesos. Y no es que no deseen hacerlo, solo que aquí “las cargadas” les resultan más complicadas al partido mayoritario. Falso que sea la buena voluntad, el diálogo o su apertura democrática de Morena la que –revocación de mandato y consulta popular por decir algunos- ha propiciado esos cambios, se ha debido a que aquí no les han alcanzado los votos. 

Celebro que en la Cámara de Senadores se puedan seguir conservando los valores de la democracia. 

No son formas 

Te puede interesar:  Coalición Morena-PVEM va por elección local en Quintana Roo

La forma en que fueron recibidos presidentes municipales de toda la república en Palacio de Gobierno fue realmente indigna. Están en una lucha legitima por conseguir más recursos para atender las demandas de sus gobernados. Parece que sólo quienes hemos vivido en carne propia ser alcaldes sabemos que son muchas las demandas para tan pocos recursos.