La geopolítica a lo largo de este año, ha tenido un lugar muy específico para establecer sus debidos procesos analíticos, frente a los sucesos que se han desarrollado a partir de la guerra de Rusia sobre Ucrania. En diversos círculos académicos, se ha puesto en entre dicho la vigencia misma de lo que conocemos como globalización, como de igual manera, si la Guerra Fría tan solo tuvo un impasse y ahora vemos un nuevo capítulo de esta, o bien, los acontecimientos marcan un nuevo paradigma para un Guerra Fría 2.0, pero al mismo tiempo, un líder global como lo es el Papa Francisco, considera que ya vivimos los comienzos de la Tercera Guerra Fría, cuyas implicaciones pueden ser diversas por la diversidad de escenarios que actualmente prevalecen en la seguridad internacional.

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En las recientes horas, se sostuvo una importante reunión entre el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, con el canciller de Alemania, Olaf Scholz, el premier italiano, Mario Draghi, y los presidentes Emmanuel Macron de Francia y de Rumania, Klaus Iohannis, para establecer las condiciones de un corredor a través del territorio rumano, para el envío de los cereales de Ucrania hacia la Unión Europea, pero de igual manera, buscar las mejores condiciones mediante las cuáles, Ucrania pueda en el menor tiempo posible, ser parte de la Europa unitaria, sin dejar de lado, la posible asistencia de Zelenski a la Cumbre de Madrid de la OTAN que se celebrara a finales de este mes.

Y alrededor de esta importante reunión, los EEUU anunciaron otro paquete de ayuda para Ucrania de 1,200 millones de dólares en armas, medicinas, infraestructura de agua potable, comida e instalaciones para los refugiados. Todo este apoyo económico es para sostenerlos y lograr que agudicen las condiciones de la caída de la economía rusa, que si bien ya muestra rasgo de agotamiento, aún mantiene cierta fortaleza y más aún, por el anuncio de esta semana entre el presidente Putin y su homólogo chino Xi Jinping, con el pleno apoyo a las acciones de Moscú de asegurar sus intereses en Europa Oriental y en el Mar Negro.

Geopolíticamente, comienza un proceso muy importante, el de las alianzas. El orden global está teniendo una disrupción, no solo para entender la lucha entre la democracia contra el populismo, si no también, libre mercado occidental contra libre mercado oriental, es decir, la confrontación de una diversidad de posturas ideológicas, políticas, económicas y financieras. Tan solo a causa de las consecuencias de la guerra y su impacto en los mercados energéticos y alimenticios, han provocado que la Reserva Federal de los EEUU en un movimiento que no se observaba en los últimos treinta años, elevó su tasa de referencia de préstamos de 0.75 puntos porcentuales, a un rango entre 1,5% y 1,75%, provocando, de acuerdo a los especialistas, que para finales de año, las tasas de intereses alcancen el 3,4%, lo que traerá mayores costos en el endeudamiento de las tarjetas de crédito e hipotecas en esa nación, como para la propia economía global, pues cada nación, habrá de asumir esta acción para enfrentar el encarecimiento del crédito de la banca internacional y del comercio mundial.

Si esto no fuera poco, Turquía mantiene su reticencia para la adhesión de Finlandia y Suecia a la OTAN, aduciendo que los documentos que estas naciones del Báltico, no cumplen las condicionantes para que se logre una discusión seria e incluso a rechazado también, la posibilidad de un diálogo trilateral, para alcanzar, primero un acercamiento y segundo, un acuerdo que beneficie a todas las partes.  En un muy buen manejo de su condición estratégica en el conflicto, por parte del gobierno de Ankara, se encuentra la propia disputa que mantiene con Grecia (miembro de la Alianza Atlántica), primero porque Ankara considera que las islas griegas de Lesbos, Samos, Quíos e Icaria no deben contar con establecimientos militares o navales, de acuerdo al Tratado de Lausana de 1923 y segundo, a causa de que el gobierno de Atenas, tiene ciertas simpatías con el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán).

Y en ese proceso de la reconfiguración del orden mundial, la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua, ha refrendado su postura de apoyo total a la Federación Rusa, ya que no condenó la guerra sobre Ucrania y en el transcurso de estos días, la Asamblea Nacional Nicaragüense, avaló la postura de su presidente para aceptar en envío de tropas, aeronaves y barcos, entre el primero de Julio al 31 de diciembre de este año, para coadyuvar al mejoramiento de las tropas de este país centroamericano, como también para estrechar los lazos de amistad entre naciones y combatir al crimen organizado transnacional.

Asimismo, es de destacar la importancia que tendrá en este proceso de colaboración militar, la base rusa de Chaika (en honor a la señal de identificación de la primera mujer en el espacio en 1963, Valentina Tereshkova), ubicada en el lago de Nejapa al suroeste de la ciudad de Managua. Es propiedad de la empresa aeroespacial rusa Roscosmos y su construcción data de 1982 al final de la Guerra Fría.

En 2017 tuvo un relanzamiento dicha instalación, para ser operados desde ahí en una primera instancia 5 satélites y en la actualidad operan casi un total de 24, correspondientes a la cobertura rusa para el continente americano. De acuerdo a las autoridades rusas es parte de la infraestructura del GLONASS (Sistema Global de Navegación por Satelite por sus siglas en ruso), que es homólogo del GPS de los EEUU y al GALILEO de la Unión Europea.

Sin embargo, para el Subsecretario para Asuntos Hemisféricos de los EEUU, Brian Nichols,  es una provocación, tanto la presencia de tropas, como la actividad de la base de Chaika, justo en un momento de mucha tensión tanto en Europa Oriental, como en el Mar de China y más aún, debido a lo expuesto en su momento por el Subdirector de Roscosmos, Serguei Saveliev, de establecer más bases de este tipo en diversas partes del mundo, como en Kazajistán, Bielorrusia, Armenia, RP China, India, Vietnam, Cuba, España, Argentina (se ubica en la provincia de Neuquén), Indonesia, Ecuador, Venezuela, Suiza e incluso en México.

Ahora bien, la base en Nicaragua se coordina con la ubicada en Brasil desde 2013, (el gobierno de Dilma Rouseff autorizó su instalación) y con 3 que se sitúan en la Antártida y una en Sudáfrica.  Asimismo, la base en Nicaragua ha adquirido un valor central debido a que desde 2012, de manera oficial, el centro de inteligencia que se ubicaba en La Habana, Cuba cerró, justo cuando la administración Obama negociaba un acercamiento con el gobierno castrista.

Los movimientos en el tablero geopolítico se  hacen la intencionalidad de ganar-ganar, la lucha ideológica entre el populismo y la democracia siguen, como también la confrontación entre las economías de mercado, las alianzas se realizan de forma compleja y asumiendo riesgos que hasta antes de la pandemia no eran considerados, sin embargo, en seis meses, la seguridad internacional se ha tensado de una manera que pone a la civilización global, a pocos pasos de una grave condición y que para ello, los actores hegemónicos, deben calcular y medir cada movimiento, como hasta ahora lo han ido realizando.

Mientras tanto en Palacio Nacional, mantenemos la postura de No pasa Nada, todo está bien, yo tengo otros datos, frente a una realidad que reclama una mayor atención por parte del Estado mexicano, que a partir de los movimientos migratorios puede desencadenarse situaciones no esperadas para la seguridad interior y nacional y sin embargo, la prioridad son las corcholatas para definir al sucesor.