En las monarquías medievales una compañía infaltable del poder eran los bufones y cortesanos; figuras que cumplían un objetivo vital para que el monarca en turno no tropezara con algún contratiempo capaz de alterar la intensa tarea de gobernar

Se trataba de crear un escenario ideal, en donde el monarca pudiera contar con una corte permanente de aplaudidores a sueldo y con los más depurados comediantes y faquires, capaces de arrancar en todo momento la risa del monarca.

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Y es que el rey en turno –en aquellas monarquías medievales–, debía sentir todo el tiempo que era un monarca amado y aplaudido por su reino.

Sin embargo, en el siglo XXI, la joven democracia mexicana parece empeñada en repetir la historia no de un mandatario con una sólida cultura democrática, sino del rey todopoderoso que siempre viaja acompañado de cortesanos y bufones que, de tanto en tanto, también divierten a la plebe.

Y no, no se trata de una fake news o de un vulgar bulo.

En el México de hoy, del gobierno de López Obrador, el presidente es acompañado en todo momento por un ejército de cortesanos que lo aplauden, lo alaban y festejan todas sus gracejadas, en tanto que a los bufones lo mismo se les ve en las mañaneras, disfrazados de reporteros, que aparecen en sesudos programas de análisis en los medios sometidos por Obrador. Los hay, que le cantan al presidente en pleno vuelo comercial.  

Por ejemplo, en días pasados, resultó tendencia en “las benditas redes” el video en donde una mujer –supuesta espontánea–, improvisa ridículas coplas para alagar al presidente Obrador.

Pero lo verdaderamente simpático del asunto es que una revisión elemental del los videos que muestran al presidente Obrador cuando sale del aeropuerto capitalino y cuando llega a tal o cual capital estatal, siempre aparece la misma mujer, en ocasiones aplaudiendo, en otras vitoreando al mandatario y, de tanto en tanto, cantando ridículas coplas al presidente.

Por eso obliga preguntar.

¿En qué cabeza, de qué servidor público de Palacio, cabe la estupidez de sembrar bufones a sueldo en los viajes presidenciales”? ¿De verdad creen que nadie se percataría que están convirtiendo al presidente en remedo de monarca medieval?

Pero lo peor no es eso.

¿Qué tiene en la cabeza el presidente Obrador, para permitir que en torno a la figura institucional y en medio de la frenética actividad como propagandista –que no gobernante-, sea montado un circo y con tales bufones?

Eso sin contar con el engaño colectivo de que los viajes presidenciales muestran a un mandatario solitario antes, durante y después de viajar en avión comercial.

¿Engaño?

En efecto. Y es que según ejecutivos de unas líneas aéreas en las que viaja el presidente confirmó que viajan con el mandatario entre 10 y 12 personas en cada vuelo; casi siempre en los lugares circundantes al que ocupa López Obrador.

Y entre esos 10 o 12 acompañantes viajan cortesanos, aplaudidores y bufones, además de guaruras.

Pero el gusto por los bufones también se extiende a las conferencias de prensa, en donde todos los días son sembrados supuestos periodistas que no hacen preguntas sino que hacen el ridículo.

A esos supuestos periodistas todos los conocen.

Pero tampoco es todo. Los bufones presidenciales llegaron a casi todos los medios; se les encuentra disfrazados de sesudos analistas políticos –en medios como Milenio, El Universal y Excélsior–, como conductores de televisión –en los medios estatales y en la televisión privada, como Televisa y Azteca–, y también los hay en la radio pública y privada.

Al final de cuentas, el gobierno de AMLO se ha convertido en una copia grotesca de las monarquías medievales.

¿Ese es el cambio que prometieron?

Se los dije.